Eso no es API: aparta la pezuña de ahí
Hay varios campos en donde trabajar dentro de “trabajar en temas de tecnología”. Alguno es diciendo cosas, otro vendiendo cosas, otro dibujando entelequias, y hay uno que es hacer que algo funcione.
Si trabajas haciendo que algo funcione, tienes dos opciones para hacer que algo funcione: hacerlo bien y hacerlo mal.
Hacerlo bien te puede llevar más tiempo al principio. Te lleva a ello haber leído mucho, haber probado, haber hecho experimentos, haber sacado conclusiones, haberlas contrastado, haber hecho muchos dibujos para entender cómo funcionan las cosas y, sólo luego, explicarselo a tus “colegas” y meter las manos donde están llamadas para ser metidas. Al final el producto funciona, y funciona bien. Y no sólo eso: está hecho del modo en que debe estar hecho, por lo que es fácil, cuando tiene que hacer más cosas, hacer que haga otras cosas. Y seguramente, tu producto sea compatible con nuevas versiones de aquello que altera, mejora o complementa. Esto, si hablamos de un programa, se llama utilizar las APIs y apartar las manos de todo aquello que no lo es. Las APIs es lo que el inventor de un programa dispone para todos los demás que quieran ampliar, mejorar o alterar el funcionamiento de su programa. Es como el zócalo que tienes para ampliar algo. Te dice: úsame, lo que pongas aquí, funcionará y funcionará bien. Lo que no es parte de las APIs pero es accesible, por la razón que sea, puede desaparecer, cambiar o símplemente dejar de ser accesible.
Hacerlo mal te puede llevar menos tiempo, pero te dará muchísimos problemas. Ves todo lo que está a tu alcance, ves algo que parece ser lo que necesitas, y lo usas. Dejando de lado la pregunta de si forma parte de las APIs o no. Tres versiones más tarde, o una, o ninguna, desaparece. Porque el fabricante de ese programa decide que, internamente, es mejor hacer las cosas de otro modo. En ese momento estás vendido tú, o está vendido el cliente para el que hiciste todo eso, y seguramente intente pringar al proveedor que tenga en ese momento.
Por tu culpa.
Un buen amigo me dijo que no era cuestión de personalizar las cosas. Sí lo es. Usa las APIs, sé buena persona. Si no usas las APIs, alguien te odiará. No es bueno que la gente te odie. Un producto que funciona y está bien hecho no es algo grandioso: es lo que se espera que hagas. No vas a ser mejor por haberlo hecho: vas a ser lo que pone en tu titulación, o en tu nómina. No vas a cobrar más, vas a cobrar lo que mereces. Un producto que funciona pero que está mal hecho es una carnicería. Una basura. No es profesional.
Un cuchillo tiene mango, si lo agarras por el filo, es posible que seas capaz de cortar la comida, pero también puede ser que te cortes. Agárralo por el mango. Aparta las manazas de todo aquello que no sea API: aparta las manos de todo aquello que no tenga pinta de ser lo que deberías utilizar. Deja la navaja de destripar y usa unas sencillas y elegantes pinzas para hacer tu trabajo. Deja el mandil de carnicero y coge una libreta. Te sentirás mejor y la gente agradecerá y valorará como es debido tu trabajo. De otro modo, como no tengas muchísima suerte, la gente que sufra el resultado de tu carnicería te maldecirá.



