Archivos mensuales: junio 2012

Resolución de problemas al recuperar Windows 7 en un HP Pavillion

Darik's Boot and Nuke, en acción

Desde hace algo menos de 2 años tengo un HP Pavillion DV6-3182es. Podría hablar maravillas de esta Máquina, pero no es el caso. Es decir, funciona muy bien (sí), pero la entrada va de lo nefasto de su mecanismo de recuperación del sistema y de la absurda atención al cliente de HP. En esta entrada hablaremos de la resolución de problemas al intentar recuperar el sistema.

Recuperación del sistema es el tecnicismo comercial que utilizan algunos fabricantes de ordenadores para no entregarte un DVD  original del sistema operativo, en este caso, Windows 7, más otro de controladores propios de la configuración del equipo que te han vendido. En lugar de eso, que sería lo mejor y más sencillo, se inventan un arco de iglesia que consiste en enlatar todo junto, de forma inseparable entre sí y de forma inseparable, al mismo tiempo, del ordenador que has comprado. En el caso de HP, lo que hacen es entregarte un PC sin ningún DVD en absoluto, y con 2 herramientas:

  1. Una partición de recuperación, que contiene todo lo que necesitas para que, en caso de corromperse el sistema operativo y necesitar reinstalarlo, lo puedas devolver al estado original de cuando lo compraste, pero con la ventaja de darte la opción de rescatar documentos, fotos, música, etcétera, del disco duro (en tanto en cuanto ese contenido sea accesible). Este proceso puede iniciarse desde el menú de arranque de la BIOS, o como veremos, desde el escritorio de Windows.
  2. El HP Recovery Manager, una herramienta de recuperación que, desde el escritorio de Windows, permite lanzar el proceso de recuperación usando la partición anterior, y además también crear un juego de DVD’s equivalente para el caso en el que todo el disco duro se fuese al garete. La cosa es que hay que hacer este juego de DVD’s con la cabeza fría ya que el proceso sólo se puede ejecutar una vez en un PC.

Leído así, suena fenomenal. Es una idea estupenda que abarata costes y además resulta práctica y parece robusta. La realidad no es tan bonita.

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Un clavo saca otro clavo

Los bancos están hundidos. Están hundidos porque estalló una crisis que redujo el valor de sus activos. Es decir, estaban montados en la dinámica de conceder préstamos hipotecarios sobre viviendas. Esos préstamos se concedían a familias que no los merecían bajo ningún punto de vista técnico porque no podrían pagarlos si las cosas venían mal dadas. Sin embargo, mucha gente hinchaba el pecho y proclamaba “que el banco le había dado una hipoteca”, a pesar de que a duras penas podría pagarla en 35 ó 40 años. Sobre todo si reventaba la burbuja en la que se habían convertido los precios de la vivienda en España. Pisos de 3 habitaciones que superaban el medio millón de euros (500.000 €) y que se iban a intentar pagar en 40 ó 50 años.

La burbuja reventó y la gente no pudo pagar. El índice de morosidad subió, se ejecutaron hipotecas y el precio de la vivienda empezó a caer. Los activos perdieron su valor, y ahora mismo, las cuentas de ahorro, depósitos, pensiones y nóminas de los ciudadanos, tengamos hipoteca o no, están en peligro. Porque con esos pasivos (nuestro dinero), los bancos han respaldado esos activos sobrevalorados y destruidos por la crisis (las hipotecas impagadas, los pisos que se han tenido que quedar al ejecutar la hipoteca y que ya no valen nada).

Los bancos me han dado una hipoteca. Tengo una hipoteca para pagar un piso que cuesta 3 veces su valor. El Director de la oficina, que es quien me recibe, me ha dicho que no pasa nada, que se paga. Y yo me lo he creído porque soy un inconsciente.

Y ahora que se consigue una línea de crédito para que los bancos saneen sus cuentas y se salve nuestro dinero, ¿resulta que está mal? Es decir, está bien pedir un crédito a un banco para comprar una casa hipervalorada, que cuesta más de lo que vale, pero no está bien que España pida una línea de crédito para que la banca (que tiene nuestro dinero) se mantenga a flote y que nuestro dinero siga siendo nuestro.

Está mal tener que pedirlo, tener que llegar a esto. Y está mal que los intereses de esa línea de crédito se paguen con dinero público, y está mal que el Estado haga de avalista de los bancos. Pero, mirémonos los ombligos: ¿está bien comprar un piso que no vale lo que cuesta, sin tener ni donde caerse muerto? ¿Está bien especular con la vivienda, comprar un piso para luego vender la hipoteca a medias e irse a uno más caro, y apalancarse así varias veces hasta vivir en un casoplón que no es tuyo?

¿Qué queríamos: un corralito? ¿Era mejor un corralito y perder nuestras cuentas de ahorro con lo poco que tenemos? Claman las voces y dicen que no quieren pagar impuestos para rescatar a los bancos porque de ellos no es la culpa. Os digo una cosa: mía seguro que no es la culpa porque yo vivo de alquiler. Y tú: ¿tienes una hipoteca de un piso que cuesta lo mismo que vale? Pues si tu piso cuesta más de lo que vale y tienes una hipoteca, piensa bien eso de que no tienes nada de culpa en esto.

Espero que con ese dinero de rescate a la banca no se conceda ni una sola hipoteca más. Ni ningún préstamo para comprar cochecitos a no ser que sean para trabajar. Lo que deben hacer es volver a permitir que las empresas se financien para hacer frente a los desfases entre cobros y pagos (30, 60, 90,…), y para que acometan proyectos rentables. Las casas sobrevaloradas y los coches de lujo nos van a pasar factura a todos.

La crisis y la cultura perdida del esfuerzo

Esta mañana leía en elmundo.es que 22 premios Nobel achacan la crisis a la sociedad en su conjunto, y no a una determinada actividad económica, ni a un supuesto conjunto de “principios económicos más perniciosos que otros”. Las comillas implican ironía y sarcasmo.

En particular, me gusta y estoy de acuerdo en que en esta crisis ha jugado un papel fundamental las pocas ganas de esforzarse y ser productivos del común de la sociedad, con lo cual la propia actividad económica de la sociedad misma va degenerando. Esa decadencia desemboca en que para lo (poco) que se produce, sobra gente. O, dicho de otra forma: trabaja demasiada gente para lo (poco) que se produce. Por lo tanto: paro.

Por lo menos, un artículo que invita a pensar.

Indemnización por despido

Éste es un artículo muy largo, probablemente el más largo de este blog hasta la fecha, y muy personal: al 100 % pura opinión. No soy economista ni sé administrar empresas. Solamente soy un ingeniero empleado que lo que quiere es seguir trabajando y mejorando, y que no quiere tener que cobrar un sólo euro en el paro. Tampoco hay aquí opiniones políticas a la manera española (es decir, no voy a cargar contra nadie ni a insultar, ni a aflorar hechos ocurridos hace casi 80 años). Simplemente voy a hablar de cosas que me gustaría que se pensasen y que se llegasen a hacer algún día.

Si crees que te vas a enfadar, si tienes muchos prejuícios o consideras que ya tienes bastante con leer las noticias de lo que está cayendo, no sigas leyendo: no lo necesitas.

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