Archivos mensuales: Febrero 2013

Raspberry Pi

Pues resulta que mi hermano Esteban me regaló por Reyes una Raspberry PI “modelo B” que recogí hace unos pocos fines de semana. Una Raspberry Pi es un ordenador muy sencillo y de bajo coste (aprox. 35 €). El modelo B tiene un microprocesador del estilo a los que podemos encontrar en un teléfono móvil, un procesador gráfico dedicado, 512 MB de RAM y una serie de ranuras de expansión que permiten conectar otras placas. Además, tiene dos puertos USB, un micro-USB para la alimentación (con un cargador de teléfono móvil se alimenta perfectamente), un puerto HDMI, salida de vídeo y audio y red Ethernet. Para cargar un sistema operativo (lo más frecuente es partir de una variante de Debian GNU/Linux llamada Raspbian) tiene una ranura de tarjetas SD. Con esto se pueden hacer muchas cosas, como controlar sensores y acondicionadores para hacer cosas realmente espectaculares (como fotografiar gotas de agua en el momento preciso), programar, experimentos de domótica, y una larga lista de aplicaciones entre las que se encuentran montar un reproductor multimedia de alta definición, y tener un centro de descargas dedicado en casa.

Los primeros pasos son muy divertidos, como pasa con cualquier cacharro nuevo, pero más artesanal (y eso es lo bueno). El único problema que tengo es mecánico: si os fijáis en la foto, el conector HDMI no queda a ras de la caja de plástico, por lo que el cable que tengo no hace buen contacto. Siempre que quiero conectarla al televisor tengo que quitarle la tapa. Estoy en progreso de “aligerado” de la caja, pero necesito unas buenas herramientas para dejar el hueco bien limado y no hacer un destrozo.

Ahora mismo tengo 2 tarjetas SD preparadas.

Una de ellas la uso para centralizar las descargas de Bittorrent, mediante el Transmission, que es un cliente de Bittorrent muy ligero. Más concretamente, uso el transmission-daemon, que es lo mismo pero en forma de programa residente. Este “demonio” se inicia con el arranque de la Raspberry, al mismo tiempo que se monta el disco duro externo conectado por USB, y las descargas continúan automáticamente tan pronto como la Raspberry se enchufa a la corriente y a la red. Para controlarla, uso el interfaz Web de transmission desde un PC cualquiera que esté conectado a la red de casa, el móvil o la tableta. Si necesito realizar mantenimiento, me conecto a la Raspberry usando ssh, ya que no tengo un teclado y un ratón de sobra.

En la otra tarjeta tengo la Xbian, que es una variante orientada al montaje de un reproductor multimedia de alta definición. Esta distribución lo único que hace es ejecutar el xbmc, que es el propio reproductor multimedia y que se puede controlar desde el móvil con una aplicación que hace las veces de mando a distancia si ambos están conectados a la misma red doméstica. Los resultados son muy buenos, ya que reproduce muchos formatos y es capaz de reproducir vídeos de alta definición sin inmutarse. Además tiene muchas posibilidades en lo que se refiere a vídeo bajo demanda, ya que se pueden instalar muchas fuentes de contenido para ver directamente por internet (en otros idiomas distintos al español), sin tener que descargar nada.

El siguiente paso es juntar las dos aplicaciones e instalar en la tarjeta con Xbian el Transmission, para automatizar las descargas y la reproducción en la misma sesión y sin tener que cambiar la tarjeta de la Raspberry, lo cual sería lo ideal. La domótica y los montajes electrónicos quedan para más adelante, al menos para cuando termine el curso que hago los fines de semana, pero todo llegará. Seguro.