Archivos mensuales: Mayo 2013

Los agujeros negros puede que no sean tan peligrosos después de todo

Quizá no lo sabéis, pero me encanta la astronomía. De todo lo que hay, o no hay, en el universo que nos rodea, los objetos que más atracción ejercen sobre mí son los agujeros negros. Y no, no es una atracción gravitatoria, sino pura curiosidad. Una curiosidad que a veces ralla la obsesión.

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Hasta ahora, la idea que se tenía de los agujeros negros era que, salvo para objetos infinitesimalmente pequeños (más pequeños que un virus: ¡insignificantes hasta para un virus!), estos cuerpos eran mortales de necesidad. Esto es debido a las fuerzas de marea. Formular su comportamiento físico puede ser complicado, pero cualitativamente hablando, las fuerzas de marea son conceptualmente muy sencillas. Supongamos que te cercas a un agujero negro con los pies por delante, claramente para ir ya bien colocado porque, ¡total, te vas a morir…! Bueno, que te acercas con los pies por delante. Bien, lo que ocurre es que te rompes en pedazos porque, al acercarte al centro, la fuerza de gravedad que ejerce sobre tus pies es inmensamente mayor que la fuerza de gravedad que ejerce sobre tu cabeza. La tracción que ejerce esa diferencia sobre tus dos extremos, los pies y la cabeza, que tiende a estirarte y por lo tanto a romperte, son las fuerzas de marea. Las fuerzas de marea disminuyen su intensidad cuanto mayor es el diámetro del horizonte de sucesos, y éste aumenta su tamaño cuanto mayor es la masa del agujero negro. Por eso, aunque los agujeros negros supermasivos (como los de los centros de las galaxias) son los que “más dentro dejarían llegar a un viajero”, incluso más allá del horizonte de sucesos, más cerca o más lejos de la singularidad terminarías por ser destrozado por las fuerzas de marea. Todo esto se calcula, o se predice, usando la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein. Esta teoría no predice lo que ocurre en la singularidad. La predicción física se detiene en ese punto, metafóricamente hablando.

Recordad: el horizonte de sucesos es el punto a partir del cual la luz no puede escapar de la región que rodea a la singularidad, y la singularidad es el punto donde está toda la masa contenida en un volumen que tiende a cero y, por lo tanto, con densidad infinita.

Bueno, pues he leído un artículo en The New Scientist (en inglés) que resume las investigaciones teóricas de un equipo de físicos acerca de los agujeros negros. Descartando la relatividad por su incapacidad de predecir qué es lo que ocurre en el entorno inmediato a la singularidad y aplicando a la gravedad la física cuántica, es posible modelar un agujero negro sin singularidad y, más interesante aún, dicho modelo predice que a partir de cierto punto la gravedad comenzaría a reducirse: el agujero así modelado es atravesable. Lo que es más interesante es que este nuevo modelo, según sus autores, probablemente sea aplicable a agujeros negros reales. Es decir, agujeros negros detectados. De progresar adecuadamente, esto predeciría que los agujeros negros de por ahí fuera pueden ser atravesados, ya que no hay una singularidad que detenga aquello que cae dentro. ¿A dónde irías a parar?, a saber. Ahí es donde New Scientist introduce el “otro universo” que no termino de ver claro.

En cualquier caso, arroja un nuevo punto de vista sobre el agujero negro como tal, y sobre  paradojas como la de la pérdida de información del universo. No voy a entrar en muchos detalles porque no la conozco en profundidad, pero está bien citar el problema para “cerrar el círculo” y encontrar una razón mundana para haber formulado una teoría tan exótica. Se trata de resolver una paradoja planteada por los agujeros negros a la física cuántica, que la invalidaría en parte (por eso es una paradoja): resulta que los agujeros negros, según varios modelos físicos, y según experimentos de laboratorio, desaparecen con el tiempo. La física cuántica predice que la información no desaparece. La paradoja reside en que ¿cómo pueden los agujeros negros desaparecer con toda la información que han engullido a lo largo de su existencia, si la información ha de conservarse en el universo según la física cuántica? Este trabajo es importante porque la misma física cuántica deshace la paradoja al considerar que, sin singularidad que detenga la caída al agujero negro, la información “va hacia alguna parte” y no desaparece. Por eso, de poderse generalizar, reforzaría su validez y probaría que el modelo cuántico no falla con los agujeros negros, cosa que sí ocurre con la relatividad.

Imagen: Ute Kraus. Representa una aplicación práctica de un agujero negro: la lente gravitacional.

Existence

Existence es un vídeo timelapse de Michael Shainblum especialmente bonito:

El timelapse es esa técnica a medio camino entre la fotografía y el vídeo que consiste en crear espectaculares animaciones usando fotografías tomadas periódicamente durante horas, días o meses. Personalmente me encantan los que ofrecen la bóveda celeste girando, y este tiene tomas muy espectaculares de la Vía Láctea sobre las luces de una población cubierta por las nubes.

Todo un espectáculo que merece ser visto a pantalla completa.

El “aceite vegetal” y el colesterol

Hace aproximadamente un año, en el reconocimiento médico del trabajo, me encontraron el colesterol alto. Así que me puse a dieta siguiendo unos consejos dados, pero no bajó. La segunda vez me dieron un régimen mucho más detallado y el médico que me atendió (en la Seguridad Social) estuvo un buen rato charlando conmigo para concienciarme de la necesidad de atender al etiquetado de los productos cuando uno tiene el colesterol alto.

Se debe a que muchos productos envasados, como galletas, salsas como la mayonesa, bollería, pan de molde, pan industrial y la práctica totalidad de los snacks (ya desaconsejados de por sí) y aperitivos están hechos con “aceite y grasa vegetal“. Cuando esto es así, comentaba mi médico, es muy probable que tras esa denominación se usen aceites de coco o de palma, que son sumamente perjudiciales para el nivel de colesterol en sangre: el aceite de palma es saturado en una proporción media de un 50%. Es más, investigando me encontré con que estos aceites se suelen usar para el engorde del ganado y para la producción de jabón.

Como yo no soy ganado ni jabón, desde entonces me empecé a fijar y me preocupé bastante cuando la práctica totalidad de todo lo que tenía dentro de mi lista de la compra habitual venía etiquetado como hecho con “aceite y grasa vegetal”. La mayoría de las marcas y “modelos” de mayonesas, de las galletas, del pan de molde (!) son ejemplos. En el supermercado tardé media hora en localizar galletas que especificasen el aceite usado en su composición para cambiar de aceite vegetal a algo saludable, como el aceite de oliva o de girasol. La práctica totalidad de las galletas (incluso las que presumen de cuidar tu corazón, lo cual me parece un atropello y una falta de pudor asqueroso) incorporan “aceite o grasa vegetal”, sin especificar cuál. Las marcas más frecuentes de mayonesa, también, salvo en aquellos productos que presumen de usar aceite de girasol o de oliva. Casi todo lo frecuente lleva aceite o grasa vegetal. O sea, mierda en vena.

Tras 5 meses de dieta y de cuidar lo que como, atendiendo a las proporciones marcadas por el médico y sobre todo a las etiquetas de los alimentos básicos, esos que compramos sin mirar pensando en que “el pan es pan: no tiene colesterol”, mis niveles vuelven a estar en lo normal para mi edad. Y hago énfasis en esto porque, al estar trabajando donde trabajo y haciendo un máster los fines de semana, el ejercicio que hago tiende a cero.

No sé vosotros, pero a partir de ahora yo voy a huir como de la peste de todos los productos que tengan “aceite o grasa vegetal”, así escrito, sin especificar: no merece la pena liarla con el colesterol.

P.D.: Mención especial, por su honradez, merecen las palomitas de microondas. En éstas los fabricantes, al menos, declaran usar aceite de palma. Sin eufemismos.

Final de “Los Increíbles”

No suelo ver la tele, entendiendo “la tele” como lo que viene por la TDT. Al margen de que lo deteste en general, tengo un horario bastante prohibitivo en ese sentido, y mi consumo televisivo se restringe casi exclusivamente a la fórmula 1 y al telediario matinal, durante los 10 minutos que dura mi desayuno. La tele la uso para otros menesteres, como por ejemplo masacrar enemigos digitales en XBox Live con Carlos Trigo, cuando nuestras vidas lo permiten, además de ver películas y series.

Sin embargo, hace unas semanas me avisaron por WhatsApp de que un amigo de la universidad, Martín López Nores, participaba en Los Increíbles, una versión del programa alemán “Superbrain”, y decidí ver los programas en los que participase: es alguien a quien aprecio. Además, los que conocemos a Martín personalmente (yo lo conozco desde que estaba en segundo de Ingeniería de Telecomunicación), sabemos que siempre quiso participar el programas del tipo a Saber y Ganar, 50 por 15 y ese tipo de cosas. Es una persona de mente inquieta y brillante, capaz de ganar cualquier concurso de ese tipo. Así que cuando me dijeron que Martín salía en Los Increíbles, pensé “coño, por fin participa en un programa de ésos y yo lo puedo ver“, ya que cuando arrasó en 59 programas de Cifras e Letras en la televisión autonómica gallega en 2009, yo ya vivía en Madrid. Con una sonrisa me puse a ver las grabaciones, con la intención de ver su siguiente participación en directo.

La primera de sus pruebas consistió nada menos que en crear un cuadrado mágico de dimensiones 8 por 8, usando para ello el movimiento de la pieza del caballo de ajedrez sin repetir ninguna casilla. Las condiciones de partida, a saber: la casilla y el valor que debía sumar cada una de las filas y las columnas venía dado por los jueces del programa (que no eran otros que una cantante llamda Chenoa, un tal Mario Vaquerizo que resulta ser la mujer el marido de Alaska y Santiago Segura). Para dar un toque de dificultad más allá de aplicar uno de los métodos existentes para resolver el problema en un tablero de esas dimensiones, algo que ya de por sí es notable, Martín lo hizo sin mirar y sin usar medios para apuntar los números y las posiciones que iba diciendo. No hay vídeos en youtube, pero podéis ver el desafío en la página de Antena 3.

Ganó el programa con un margen muy estrecho en relación a la segunda clasificada: una niña de 7 años que era capaz de identificar un país en un mapa mundi. Me sorprendió que esta niña hubiese sido invitada a un programa de este tipo. Normalmente, las capacidades intelectuales se comparan por edades. Con todo, ganó y se clasificó para la segunda semifinal.

En la segunda semifinal, lo que hizo fue nada menos que interpretar códigos QR mentalmente, después de explicar al público que éstos se basan en el código binario y, brevemente y con una pizarra, explicar al mismo tiempo cómo funciona el código binario. Personalmente entiendo que esto lo hizo por pura humildad, para dejar entrever que todo tiene un mecanismo por detrás que se puede usar sobre un papel, programándolo en un ordenador, o de cabeza; este tío es divulgador, es profesor de universidad: no tiene sentido que un profesor profesional deje creer a los espectadores que eso se puede hacer de forma misteriosa o mágica. En cualquier caso: ganó la semifinal, como podéis ver en el vídeo de la prueba en la página de Antena 3.

Tas esto se enfrentaría se enfrentó al otro semifinalista: un niño de 4 años capaz de identificar cualquier país en un mapamundi (¿os suena?) a partir de su bandera y además con las capitales, y con el mapa del revés… una fiera de la memoria este Marcos Benito. Los desafíos fueron los siguientes: Marcos iba a señalar un país en un mapamundi mudo del revés, decir cuáles eran los países que lo rodeaban y su capital y de rebote señalar un país al azar (dicho por su rival, Martín), dentro de un mapa mundi mudo y sin fronteras. Martín dice Kazajstán y hay quien, desde su ignorancia, lo critica por ser un país raro. En la página de Antena 3 podéis ver el vídeo de la prueba de Marcos.

Cometió un fallo.

Por su parte, Martín hizo lo que comentó en el primer programa de Los Increíbles que hacía desde la ventana de pequeño: hacer la prueba del 9 a las matrículas de los coches según pasaban. Claro que, la prueba del 9 es algo que mucha gente conoce y no es excesivamente complicado, pero lo hizo sin cometer fallos y en un tiempo muy limitado, con 40 matrículas. En cualquier caso no cometió fallos, como podréis ver en el vídeo en la página de Antena 3 cuando corrijan el enlace.

Al final, el programa lo ganó Marcos, el niño de los mapas de 4 años: la versión mejorada (3 años menos, capitales, banderas, países de alrededor) de la niña que perdió contra él en el primer programa. Además de ser para Martín una oportunidad de demostrar lo bien que sabe perder, para mí es algo que era predecible. Cuando una cadena privada saca un programa de este estilo, su objetivo no es encontrar la mente más brillante de España, sino generar audiencia (conseguido) y rumor en las redes sociales, en la prensa, en los blogs y en todas partes. Polémica o no, que gane un niño de 4 años con un memorión está bien y entra dentro de las reglas del programa que todo el mundo tuvo que aceptar pero, ¿qué sentido tiene meter dos niños de 4 y 7 años, en un programa, para que los dos hagan prácticamente lo mismo?, ¿no es eso, por sí solo, una muestra de la estrategia que se ha seguido en el programa? Creo que buscaban un ganador para crear conversación y polémica. Como la niña de la primera prueba no ganó por poco simplemente señalando el país con el dedo y teniendo 7 años, buscan a un pobre niño de 4 años para que haga el más difícil todavía, que sea majete ante las cámaras (sólo hay que ver los comentarios femeninos en twitter acerca de Marcos) y… bastante predecible el resultado.

De todas formas: enhorabuena a los dos desde aquí, me he divertido mucho, y he aprendido bastante.

Algunos tweets acerca del programa:

Enlace de interés: explicaciones en Zurditorium de algunos de los desafíos.