Archivos mensuales: diciembre 2013

Comprobar el estado de la batería con el menú de pruebas de Android

Muchas veces, cuando tenemos un teléfono con cierto tiempo, nos encontramos que nuestra batería dura menos pero no sabemos realmente por qué, ya que desde que tenemos el dispositivo nuestro patrón de uso ha evolucionado. Un ejemplo podría ser que ahora usemos 5 redes sociales en el móvil cuando antes sólo usábamos twitter, o que de usar WhatsApp como herramienta de mensajería ahora tengamos esa más Hangouts, más Facebook Messenger y alguna otra más de rebote, como Skype. Cuando esto ocurre, es difícil saber si la salud de la batería está mal y por lo tanto deberíamos sustituirla, o si todo funciona dentro de los parámetros normales y más que sustituirla podríamos comprar algo suplementario, como otra batería para llevar encima cargada (y bien envuelta para evitar cortocircuitos accidentales). Para salir de dudas y saber si la batería está bien, Android tiene una utilidad oculta que se accede a través de un código especial de marcado.

*#*#4636#*#*

Marcando el código *#*#4636#*#* (no es necesario pulsar la tecla de marcado) obtendremos un menú oculto de pruebas.

Este menú, entre otras cosas, nos permitirá conocer el estado de la batería, o al menos la opinión de Android acerca de ello en función de términos tan precisos como “buena salud” (← ironía). Sí que podemos ver por nosotros mismos, por ejemplo, si el voltaje de la misma se corresponde con lo que reza en la etiqueta con cierto margen de error; esto es importante ya que un voltaje más bajo de lo normal es, en muchas ocasiones, causa de fallos o lentitud anómala en el terminal.

Personalmente y quitando la curiosidad de las estadísticas de uso de aplicaciones instaladas en el teléfono no encuentro demasiado útiles para el usuario el resto de las opciones del menú de pruebas.

Fuente: Techerator

De lo privado y lo público (brevemente)

Decía mi profesora de finanzas del Máster (uno de esos In-Company) que hice el año pasado, que…

Las empresas se crean con el objetivo crear valor para los accionistas en el medio y largo plazo. El objetivo económico de un negocio es crear valor para sus accionistas. Es decir, desde un punto de vista económico, los negocios se crean para que sus accionistas se hagan más ricos de lo que pueden ser en otro sitio.

Así de claro: el negocio se crea para que una serie de accionistas se involucren y no se vayan al de enfrente. El en el medio y largo plazo quiere decir que ese negocio se debe convertir en sostenible, lo que implica una serie de puestos de trabajo y una actividad económica estable. Decir que “las empresas se montan con ánimo de lucro” es vulgar, injusto y poco exacto, además de que frecuentemente se usa la palabra lucro con ánimo peyorativo. Yo hago muchas cosas con ánimo de lucro, igual que tú.

Cuando la gente me pregunta desenfadadamente si soy de izquierdas o de derechas, le digo igual de desenfadadamente que depende de para qué. Digo desenfadadamente porque creo que no se tiene una perspectiva clara cuando se pregunta: mientras yo me centro exclusivamente en un tema económico, muchas personas piensan en el aborto y en los homosexuales, además de toda otra serie de cosas. Esta entrada, por si vienes despistado, va de economía y servicios sociales, no de aborto y homosexuales.

Existen cosas en la vida, como los automóviles, los videojuegos, las cosas que tienen valor añadido y que no son esenciales para la vida digna, en las que veo fundamental la empresa privada. Realmente, casi todo, y podría decir que todo lo que ofrece cierta respuesta una sencilla pregunta debería, desde mi punto de vista, estar totalmente liberalizado económicamente. Ojo, digo liberalizado: esto quiere decir también que si un Estado crea una empresa pública (de la cual sería un accionista, aunque impuesto) que me hace más rico porque es rentable, ¡adelante! La pregunta es:

¿Es el objetivo de XXXXX hacer más rico a un accionista, o garantizar uno de los siguientes aspectos de la vida: salud, seguridad, educación, protección al débil o al desfavorecido, progreso de la ciencia, justicia?

Si respondes “hacer más rico a un accionista”, entonces liberalizado total. Si respondes alguna de las otras cosas, mi forma de concebirlo es que debe estar muy controlado por un gobierno fácilmente derrocable, o directamente debe ser público y por supuesto apolítico.

Ejemplos: ¿debe un hospital crear valor para un accionista, o proteger / restaurar la salud de las personas? ¿Debe una comisaría crear valor para un accionista, o proteger / garantizar la seguridad de las personas? ¿Debe un colegio crear valor para un accionista, o garantizar la prosperidad futura de una nación (y de la raza humana) educando a sus niños? ¿Debe la exploración espacial o la epidemiología crear valor para el accionista, o …? ¿Debe un tribunal…?

Creo que es fácil saber por dónde voy. Este tipo de cosas no son negocios: de ninguna manera. Deben ser públicos o, de ser privados (nunca me inclino demasiado a excluir nada), estar férreamente regulados por los gobiernos en sus objetivos y en su nivel de servicio. Pero, siendo serios, ¿alguien imagina un tribunal privado? Yo no.

Sinceramente pienso que si un hospital público es deficitario pero cura a las personas, por mí que lo sea. Y con esto digo que no me veo como accionista de un hospital público, porque tampoco quiero percibir valor (económico) de ninguno de ellos: quiero que me curen y que curen a la gente. Son cosas diferentes. Pero, ¿fabricar un avión?, ¿en serio? Por favor, hágalo usted bien y sirva ese avión para que yo pague menos impuestos para que funcione el hospital donde iré a que me curen cuando enferme, o ponga usted el dinero de mis impuestos en otras cosas.

Y tú: ¿por qué trabajas?

El título puede llamar la atención, porque mucha gente puede decir: “Estás tonto, chaval. Trabajo porque hay que trabajar“. Todos trabajamos porque hay que trabajar. Es decir, todos trabajamos porque vivimos en una sociedad, en un sistema, en el que hay que trabajar para conseguir un salario con el que poder sobrevivir, y ya de paso contribuir al bien común pagando unos impuestos. No, no me refiero a eso, me refiero a por qué razón todos los días te levantas y vas al trabajo. A si vas arrastrando los pies, esperando a que alguien te saque de tu miserable rutina, o si vas a darlo todo. No me refiero a si disfrutas de cada segundo allí porque eso es imposible: me refiero a si crees estar dedicando tu vida (8 horas al día durante 200 días al año) a algo donde te sientes encajar. A lo tuyo.

Que conste que no me gusta aconsejar y soy todavía menos proclive a pensar en alto dogmas de auto-ayuda, pero hoy sí.

Mi pregunta se reduce a lo esencial. ¿Te gusta tu trabajo? Si la respuesta es sí, me alegro. Si la respuesta es no: empieza a buscarte de una puñetera vez y encuentra algo a lo que puedas dedicar tu 100 %, la mejor versión de ti mismo, mientras estés allí. Si no, estás muerto en vida.

Lo siguiente que intentaréis escupirme a la cara son consignas propagandísticas acerca de oportunidades e igualdad, con mucho condimento político. Eso ya lo sé yo: las oportunidades no son lo mejor repartido en este mundo. Nada nuevo bajo el sol con esa octavilla. Es más, te la voy a devolver a punto de explotar: ahora piensa en todas las oportunidades que has dejado pasar (algunas habrás dejado pasar, por pocas que sean), y vive con ese cargo de conciencia.