Mi primer Mac y mis razones para apostar, por fin, por Apple

Hace unos 8 años y medio me armaba de dignidad y decía que mi futuro ordenador personal sería Apple. Entre esa fecha y hoy pasaron alrededor de 3 ordenadores personales con Windows, más éste desde el que escribo, que ya es un Mac.

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¿Por qué?“, me preguntaréis, “¿por qué escribías esas palabras tan cargadas de dignidad para luego hacer lo contrario, no una, sino 3 veces, antes de cumplirlo?

Pues por dos razones relacionadas encadenadas entre sí.

La guerra de precios

Aparentemente, a la hora de comprar el siguiente equipo desde la escritura del artículo enlazado más arriba (“Mi futuro ordenador personal será Apple“: tan rotundo era), la situación cambió y los precios dejaron de ser comparables. No porque los Mac subieran de precio, sino porque los precios de los PC bajaron drásticamente. Podías comprarte un auténtico maquinón por, aproximadamente, un 60 % del precio que tenía un Mac “equivalente”.

Siempre fui consciente de la ventaja que da a Apple el “ser un jardín vallado”: diseña una máquina (hardware) muy poco variable de un modelo a otro, y proporciona un sistema operativo totalmente a medida para sus escasísimas configuraciones posibles. Esto le confiere una eficiencia y una estabilidad muy superiores a las de Windows, pero porque la estrategia de Windows es distinta: Windows es el Sistema Operativo único que quiere servir para dar una experiencia parecida en una variedad de máquinas virtualmente ilimitada. Y ya se sabe, quien mucho abarca… pierde prestaciones en este caso concreto.

Pero es igual, nos encanta montar el PC que nos dé la gana y que esté Windows para hacer que todo encaje más o menos bien y que nos resuelva esas diferencias.

Lo que no veía era esa diferencia de precio. Así que hice lo que hacemos los de ciencias: vaciar nuestra mente e investigar. Todo comenzaba por preguntar. Estaba demasiado sesgado para buscar mis propias respuestas en Google y pensaba que debía buscarlas más en el tú a tú.

Me equivocaba.

Los fanboys

Sois un problema para Apple, y lo digo muy en serio. De forma parecida a que en muchísimas ocasiones los usuarios de Linux somos / son el peor enemigo de Linux, los fanboys sois los peores enemigos de Apple. No entre vosotros: entre vosotros os emitís los unos a los otros mensajes cargados de dulzor, que resuenan y se potencian entre sí y elevan vuestra experiencia a un nirvana de aluminio, pantallas retina y cobertores de metacrilato. Pero para los demás sois un obstáculo, y lo digo desde el máximo respeto y simpatía.

Soy un usuario muy avanzado. Como tantos otros miles o millones, pero lo soy. Llevo usando Windows 19 años, y Linux 18 años. Estudié Ingeniería de Telecomunicación en la Universidad de Vigo (1998 a 2004) y, en aquellos tiempos, si querías que un ordenador funcionase, lo hacías funcionar: no había otra. Desde entonces he resuelto problemas en ensamblador de CISC, en ensamlador de RISC, en micromáquina, en C (tengo miles de horas a mis espaldas en C), en TCL Orientado a Objetos, en Java y en lenguajes de simulación que no mentaré aquí. Eso, en la universidad.

Fuera de ella tengo más de 10 años (muy duros) a mis espaldas de consultoría tecnológica que giraron alrededor de SOA, EDA, middleware, arquitecturas a medida y muchos conceptos que siempre giran alrededor de cubrir el hueco que hay entre el sistema operativo y las aplicaciones empresariales. Mis horas profesionales dedicadas a la tecnología pasan de las 18.000 (si un mes tiene 170 horas hábiles y trabajo 11 meses cada año de los 10, echad cuentas).

Cuando pregunto a un usuario de Apple:

— ¿De qué otra forma que “pagar marca”, que es el gran tópico, me justificas la diferencia de precio entre un PC y un Mac con las mismas prestaciones sobre el papel?

Las respuestas que obtengo casi infaliblemente surgen de la vena fanboy, y se pueden sintetizar en alguna de las siguientes:

— Es que es mejor.

— Es que es lo mejor.

Voy a obviar las respuestas peyorativas hacia los PC, porque siempre me han parecido faltas de respeto. Ante esas respuestas, mi reacción siempre viene siendo la misma, y es preguntar otra vez:

— Vale, pero, ¿en qué es mejor?, ¿cómo es mejor?, ¿de qué forma?

Aquí una de tres: o bien comienzan a decir cosas malas de Windows o tópicos rotundamente falsos como la ausencia de virus en los Mac, o silencio, o lo peor de todo: la condescendencia. Odio la condescendencia. Cuando me miras “desde tu nube” y me explicas las cosas como si fuera tonto, no podemos ser amigos. En serio. Nunca. Seas quien seas: te odio.

— (Suspirito y miradita prepotente) Es que no sé si lo entenderías, hay que tocarlo, hay que probarlo, hay que vivirlo… (pon aquí la tontería condescendiente que prefieras)

Por supuesto, tengo dos amigos de Vigo, uno consultor de tecnología como yo lo fui hasta hace 3 meses y medio, y otro dibujante de cómics, que no son nada fanboys y que tienen un Mac desde hace tiempo. Hablé con ellos en muchas ocasiones del tema, pero… no sé, me faltaba algo en sus respuestas. No sé si era vehemencia, firmeza, datos… algo tangible. También mi hermano tuvo un Mac, un iMac, pero eso fue otra historia porque le salió rana y más de una vez lo recuerdo jurar en arameo.

El caso es que pasó mucho tiempo hasta que encontré a un usuario de Mac, con un Macbook Pro de 2009, que me dio las claves que esperaba oír, unas claves que comparar con mi propio criterio y mi experiencia con PC, y decidirme a comprarme un Mac.

¿Qué ha cambiado y por qué me he comprado un Mac?

Mi experiencia desde 2007 con PC portátiles es la siguiente:

  • Los últimos 2 PC portátiles que tuve presentaron problemas de disipación y temperatura en menos de 2 años.
  • Los últimos 3 PC corporativos, igual.
  • Windows tiene truco y Linux es el festival del humor, como explicaré más abajo.

Por partes: ¿qué ocurre con la temperatura y esas gaitas? ¿Por qué pasa eso? Hay una explicación bastante sencilla: la variedad. Mirad estas dos fotos:

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Se corresponden a dos portátiles de la misma marca, de este año 2015. Si os parecen similares habéis mirado mal. Haced click en las fotos para ampliar, y fijaos en los detalles.

Se parecen como un huevo a una castaña en los detalles importantes:

  • Geometría
  • Disposición de los puertos
  • Localización y tamaño de las rejillas de ventilación

He encontrado estas dos fotos buscando “portátiles asus 2015”. Poned la marca que queráis. Comparad cuantos modelos queráis. Comparadlos de año en año. Se parecen como un taburete a una piedra de río.

¿Y qué tiene que ver? Cuando vendes muchos diseños a precios bajos y quieres bajar los costes para mantener tu margen, si metes la pata en el diseño no te enteras de ello. Es normal, ya que no inviertes lo suficiente en probar las cosas: tu margen no te deja hacerlo. Cuando al mismo tiempo estás encerrando en plástico componentes electrónicos cada vez más rápidos y por lo tanto cada vez más propensos a despedir calor, el diseño es fundamental.

¿Cuántos diseños maneja Apple en 2015 para portátiles? Tres: Macbook Pro, Macbook y Macbook Air. ¿Cuánto han cambiado desde 2014? Perceptiblemente, así mirándolos desde fuera, nada.

El Macbook es de este año, no cuenta, pero si vais a la página de Apple veréis que se parece mucho al Macbook Air (algo habrán aprendido). El diseño (geometría, disposición de puertos, localización y tamaño de las rejillas de ventilación) de los Macbook Air y Pro no cambian perceptible o sustancialmente en años. Quizá un pequeño matiz. Me invento el ejemplo: “dos puertos se separan 2 milímetros”. “Es 0,7 mm más fino porque el nuevo procesador mide un poquito más y se calienta menos por ello” o “Ahora las aspas del ventilador son asimétricas para adaptarse a la geometría de la carcasa y ventila mejor y con menos ruido” (y esto sí que no me lo invento: es cierto).

Eso creo que merece un precio.

Llegado cierto momento me planteaba la compra de un portátil para hacer prototipos rápidos de nuevas tecnologías (pruebas de concepto), y este uso me ponía encima de la mesa tres dilemas:

  • Windows es muy limitado cuando quieres poner a prueba un concepto tecnológico en algo que se parezca a un entorno de producción, ya que éste será Unix / Linux en el 90 % de los casos. Aunque tu prueba sea políglota, es decir, independiente del lenguaje de programación y la hagas en un lenguaje de máquina virtual (que te independiza de las llamadas al sistema operativo), nunca es lo mismo. Windows es demasiado diferente a Linux.
    • Cuando algo en Windows falla si estás haciendo cosas más complejas que escribir una carta, hay todavía muy poca información en comparación con Linux, y es oscura y críptica. Todo hay que decirlo, la solución suele ser sencilla… si la encuentras.
  • Linux: después de 18 años, estoy harto de compilar cosas en Linux y pelearme con él para que funcione.
    • Cuando Linux falla, despídete de tus familiares y amigos porque vas a tardar un tiempo en arreglarlo y, de paso, estar de buen humor. Y vas a compilar.
    • No hay un estándar que gobierne la distribución de Linux. Si intentas compilar algo de una, digamos, Suse, en una Debian, no va a funcionar de partida. Porque los respectivos acólitos han dedicado su tiempo libre a cosas tan absurdas como cambiar la jerarquía de carpetas en el código fuente del núcleo. Si no has entendido esto último, simplemente créetelo.
  • PC: no quiero comprarme algo que me dé problemas de temperatura en 2 años. Nunca.

Encontré un PC que cumplía el tercer punto (según el fabricante y los clientes que escribieron reseñas) por un precio nada despreciable. Era caro, el tunante. Y para ese precio, iba a seguir sufriendo los dos primeros dilemas. Cuando necesite usar mi ordenador semiprofesional, quiero dedicarme a trabajar, no a arreglar.

Entonces llega Óscar, y me dice: “¿Has pensado en comprar un Mac?”. Y vuelta al “Es que el precio”. Lo que me vino a decir este hombre fue que:

  • Desde 2009 su Mac no había perdido rendimiento, presentando el mismo rendimiento enchufado que funcionando con batería y jamás se había calentado. “—Creo que escuché el ventilador dos veces“. Ostras, tú. 15-0. Por supuesto, sin tener que reinstalar nada. Nunca.
  • Nunca tuvo que buscar una dependencia o un controlador, todas las cosas que se había bajado simplemente funcionaban. “—¿Compilar? Espera que pienso. […] No, no, no. No, nada.” Ostras, ostras. Punto. 30-0. Con sus cartas, no las mías, pero ahí está.

No he terminado, pero, ¿veis, fanboys, cómo hay que hablar de un Mac?

  • —¿Programar? Lo que quieras: Java, Perl, Python, Scala, C,… Dime una cosa y seguro que tengo el entorno aquí instalado“. Ostras, Pedrín. 40-0.

¿Lo vais entendiendo? Cosas concretas.

  • —En cuanto al precio, sí, va a salir más caro y la decisión de pagar ese extra es personal, pero, ¿has mirado los restaurados?” Había oído hablar de ellos, pero no los había visto. Son Macs que tuvieron algún problema y fueron recogidos por Apple. A éstos se le hace lo siguiente:
    • Se aprovechan los componentes que funcionan bien.
    • Se montan en una carcasa – batería – pantalla nuevos.
    • Se pasa por la cadena de control de calidad.
    • Te los venden algo más baratos pero con la misma garantía que si fuera nuevo. Punto y juego.

Me fui al Apple Online Store, que es la única tienda donde uno encuentra estos Macs restaurados y vi uno que salía incluso más barato (~150 €) que “el PC bien diseñado” que os comentaba antes.

Sin ignorar todo este buen argumento y ese hallazgo, me fui a Google. Busqué “el mejor portátil para programar” aunque no soy programador, pero el uso pasa por ahí. Encontré lo siguiente: lo escribía un tecnólogo freelance en una situación muy parecida a la mía, solo que él cobraba por hora de una forma muy estricta. Tristemente no encuentro el enlace en el historial y no tuve la previsión de guardarlo, y… pero en fin, decía algo así:

Puede que un Mac sea unos pocos cientos de dólares más caro que un PC, y puede que algunas aplicaciones sean caras o muy caras: no lo discuto.

Y dices que es pura marca: ahí no voy a entrar.

Sin embargo, mi tiempo es muy caro también y estoy dispuesto a pagar por estabilidad.

En pocas horas que pase arreglando algo en Windows o incluso en Linux en lugar de trabajar, estaré perdiendo más dinero que la diferencia de precio por la que discutimos. En toda la vida del portátil, podría perder miles de dólares.

Éste es mi tercer Mac y nunca he tenido que arreglar nada.

En cuanto a las aplicaciones, para nuestro trabajo tienes (casi) todo el software libre que tienes para Linux”

Éste sí que es lo que yo llamo un argumento, fanboys. 

Set, partido y torneo. Leer eso, junto con la experiencia de Óscar (que leyó esta opinión y dijo “No podría haberlo dicho mejor“) fue para mí más que suficiente. Por suerte, el Macbook Pro restaurado que me gustaba, de mediados de 2014, seguía en la tienda.

Era mayo de 2015, hace escasos 2 meses.

Por supuesto, no estoy haciendo otra cosa que una apuesta

Apostar con las cartas de otros siempre es un salto al vacío. Fue 8 años después cuando encontré argumentos que me animaron a dar una oportunidad a estos portátiles para mi uso profesional (y personal, pero de forma totalmente accesoria), y aquí estoy.

De momento muy contento, y el tiempo dirá, pero me gustaría poder decir dentro de 10 ó 15 años lo mismo que ese tecnólogo cuya respuesta en un foro no he conseguido volver a encontrar.

Que nadie piense, eso sí, que vaya a dejar de tener un PC de sobremesa. Hay usos, y usos.

Os iré contando, en este blog o allá donde esté entonces…

8 comentarios en “Mi primer Mac y mis razones para apostar, por fin, por Apple

  1. Hum… Desde hace un tiempo le vengo dando vueltas a la idea de hacerme
    con un mac por cuestiones de hardware. Hace unos meses estuve
    coqueteando con la posibilidad de instalar los tres jinetes del
    apocalipsis en un mac, por eso de que la cabra tira al monte y yo a
    macOS lo voy a mirar siempre de soslayo, y parece ser que no es algo
    descabellado. Supongo que este post es lo que faltaba para terminar de
    darle vueltas a la idea. Ya te interrogaré dentro de unos meses para ver
    qué tal la cosa. ?Cuándo viene la cig”uenha?

      1. Es como si Linux funcionase bien sin tener que trabajarlo (guiño guiño) :P. Se planteará llegado el momento, entonces. Gracias por su colaboración, ciudadano.

      2. Yo la verdad con Linux no me quejó. Nunca pase tanto por compilar el kernel porque distros como Ubuntu o Debían siempre tenían mis drivers a mano inclusive en mis Alienware, con placas de video nuevas,que tampoco ví calentar nunca (en notebook una desktop preferible armarla una a piachere). Pero me surge la interrogante de y si quiero aprender a programar para iOS como me las ingenio. Por lo cual quiero una restaurada pero no sé que tendré que elegir. Otra cosa era mirar las Macbook pro y ver placas de video que parecían dar pena si comparó que al comprar una Alienware por el mismo precio me trae una GTX 1080 con 8gb. Entonces ahí no más dije bueno usos generales no (para juegos o programar juegos seguiré con mi PC) pero que se necesita como mínimo para programar para iOS y poder subir legalmente los programas?

        1. Aunque puedas hacer el grueso del trabajo en react native o en Xamarin, al final necesitas un macOS para probar la aplicación porque el emulador de iOS sólo existe para Xcode y para cargar la aplicación en un dispositivo de pruebas, lo mismo. Incluso aunque pudieses probar las cosas en una máquina virtual o en un hackintosh, lo más lógico sería tener acceso a un Mac, pero con tal de poder ejecutar Xcode debería ser suficiente (puedes consultar los requisitos por internet, seguro). Para poder firmar y subir la aplicación al AppStore necesitas darte de alta como desarrollador pagando la cuota correspondiente.

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