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Cómo pasa el tiempo, estamos de aniversario
Tal día como hoy, y a la misma hora que se publica esta entrada (un 20 de diciembre a las 16:50) me convertía en Ingeniero de Telecomunicación y el mundo se veía desde otro lado tras 6 años y 6 meses de esfuerzo. Aquel día, a las 23:49 de la noche, escribía la noticia en mi primer blog.
Ahora mismo estoy viajando camino de Vigo, muy bien acompañado, para pasar las navidades. Tranquilos, que no pubico mientras conduzco; he programado esta entrada para publicarse en un momento que, para mí, fue muy especial.
[foto: street spirit]
Viaje con nosotros – Birmingham, Alabama
Pues nada, aquí estamos en Birmingham, una ciudad industrial en el estado de Alabama. Me ha tocado coger un avión para dar un curso a un grupo de desarrolladores de por aquí, sobre una arquitectura en la que llevo cerca de 3 años trabajando.
Es una ciudad pequeña. El centro financiero de la ciudad (lo que en Estados Unidos llaman el downtown) no es mucho más grande que la zona comprendida entre el Santiago Bernabeu y Nuevos Ministerios en Madrid, entre la plaza de Lima y la calle de Raimundo Fdez. Villaverde. Fuera del downtown, la cuidad recuerda a lo que recordamos ver en teleseries como El Coche Fantástico y El Equipo A: construcciones industriales de planta baja, calles anchas y semáforos colgantes. Más hacia las afueras hay zonas residenciales de casas unifamiliares.
La comida es bastante buena. La mayor parte de recetas que no son de carne a la barbacoa se basan en gambas, langosta americana y pescado; es bastante popular un pescado llamado mahi-mahi, “dorado” en Costa Rica (que no tiene nada que ver con la dorada). Todas las recetas llevan bastantes condimentos, en ocasiones picante, y es frecuente tener en un mismo plato gambas, pescado, panceta y queso, aparte de chile, tomate (tienen un tomate buenísimo por aquí) y cebolla. Muchas de las salsas que he probado y que echan al pescado están basadas en queso en lugar de estar basadas en nata. No está mal; me es difícil explicar el resultado de combinar gambas o pescado con queso, pero el resultado es bastante sabroso. Y también pesado. El hotel tiene gimnasio, y ya me he comprado unas zapatillas y algo para poder bajar y hacer bicicleta porque si no esto va a ser peor que la Navidad, y voy a volver peor que El Tenazas.
La gente del lugar es muy amable y simpática. Por aquí causa furor combinar los pantalones de pinzas con zapatillas deportivas blancas, y los coches con llantas cromadas brillantes.
Hay anécdotas bastante graciosas; aquí te piden el carnet de identidad si aparentas menos de 30 años, y la primera vez choca mucho. Y al trabajar con ellos te das cuenta de que el Inglés es un lenguaje maquiavélico, perversamente calculado para que los que somos de fuera metamos la pata de la manera más vergonzosa. Resulta que debugger, “depurador”, que es una palabra muy común en nuestro trabajo, está peligrosamente cerca de “the bugger”, fonéticamente hablando, que significa “el sodomita”. Así que si en lugar de decir /dibaguer/ (correcto) dices /debuguer/ (incorrecto), la gente se parte la caja. Y con razón, porque después de todo, estás tratando de encontrar un error en un programa utilizando a un sodomita para ello.
Otra cosa particular de por aquí, llamativo por el contraste con algunas zonas españolas, es el lenguaje corporal de la gente: te hablan a 2 metros, y si se acercan demasiado quedándose a un metro de tí, dan un salto atrás completamente avergonzados y te piden disculpas como si te hubieran pisado.

Calle típica, fuera del centro. Por este tipo de calles uno espera ver venir al Coche Fantástico, u oír derrapar a la furgoneta del Equipo A.
Otra cosa curiosa es que es difícil, o muy difícil, encontrar un bar, y si lo encuentras, el alcohol te lo venden a regañadientes. Por ejemplo, el otro día fuimos mi compañero de viaje y yo a cenar, y mientras esperábamos por dos cervezas me aparté un rato. Cuando volví, mi compañero estaba enzarzado con el camarero del bar, un tío afroamericano con un acento muy cerrado y rastas…
— Pero, ¿qué dices?, ¿¡cómo que dos cervezas!?
— Que sí, dos… dos cerve… eh, sí, pues eso: pues dos cervezas de toda la vida…
— Pero, ¿no las prefieres una detrás de otra?
— ¡¿Cómo?! No, que no, ¡pero si una es para otro tío!
— Pero a ver, a ver: tú, ¿a quién del bar vas a invitar? –en ese momento aparezco yo– … ah, ¡que la otra es para este tío!
— Claro, hombre…
— Ah, bueno, en ese caso sí.
Hablando de cervezas: la Samuel Adams (una cerveza de Boston) está buenísima. Intentaré encontrarla en España, merece la pena y no tiene nada que envidiar a ninguna cerveza europea.
Es un sitio interesante para venir dos semanas y cambiar de aires.
Redes p2p: tecnología poniendo en evidencia
Estos días han pasado cosas en España y en el mundo (el planeta, no el periódico) que me han inspirado: la vergonzosa campaña de algo llamado “Gobierno de España” que dice “Si eres legal, eres legal” y un trozo de una entrada leída en El Blog de Erique Dans, “O en misa, o repicando…“:
Más tarde o más temprano, tenía que pasar: el CEO de MP3Tunes, Michael Robertson, acusado por Capitol Records de violación de copyright, ha acusado a su vez a los demandantes de “inundar Internet” con su música disponible de manera gratuita a través de múltiples sitios para así lograr incrementar la popularidad de la misma, una acusación que se une a otras ya probadas de empresas discográficas y cadenas de televisión que filtran ellas mismas sus materiales a las redes P2P. Las declaraciones de Robertson incluyen exhaustivos detalles de una serie de casos en los que una canción estaba disponible en la red, incluso desde servidores pagados por la propia Capitol, y completamente gratuita.
En cuanto a la campaña de “Gobierno de España”, pues es vergonzosa porque eso de “Gobierno de España”, que se sepa, tiene tres poderes: el ejecutivo, el legislativo y el judicial. Y salvo uno, que no se entera (el ejecutivo, el de Zapatero y su pandilla), todos los poderes están de acuerdo y han legislado que la copia privada sin ánimo de lucro no es delito. Ha sido en el Código Penal, artículo 270, disponible en la página de la policía. Ese artículo del Codigo Penal de España hace imprescindible que exista ánimo de lucro para penar una copia, reproducción o comunicación de … (bla, bla, bla). Y ahora, como resultado de no se sabe qué maniobra, una subdivisión de uno de los poderes (el Ministerio de Cultura) toma la voz de todo el Gobierno, y se pone a contradecir el Código Penal. Y, que se sepa, si algo no es delito es porque es legal…
Y lo que se cuenta en el artículo de Enrique Dans, a alguno se le ha caído la piel de cordero degollado al poner en circulación su propio contenido para poder denunciar a terceros. Y no creo que los de aquí sean muy distintos de los de allí, más si en todos los chistes se dice que no hay más pillo que un español. Cosa que no comparto, pero de la que me voy a aprovechar: si en Estados Unidos la lían de ese modo, aquí… lo mismo ha sido alguien de la SGAE quien ha traducido The Pirate Bay al español.
Todo esto está completamente de espaldas al progreso tecnológico y a la difusión de, a veces cultura, a veces basura, a veces simple ocio. Por eso escribo esto, que es muy largo.
Google Gears y cómo usar Google Reader con Google Gears (paso a paso)
Google Gears es una aplicación de Google que instala varias cosas en tu ordenador, entre ellas un servidor web local y una base de datos. Lo que hace Gears es proporcionar un medio para que las aplicaciones Web como Google Reader, GMail, etc., trasladen su contenido y su interfaz a tu PC, de modo que si se lo permites, puedas navegar por el último contenido descargado en tu PC sin estar conectado a internet. A pesar de que casi todos los blogs de noticias tecnológicas españoles se hicieron eco, tiempo atrás, de Google Gears, ninguno de los que yo he leído explica cómo usarlo con Google Reader con la suficiente profundidad. Curioso…
Google Gears tiene bastante truco detrás para verlo funcionar. Instalándolo no se consigue nada nuevo, tiene que estar instalado en la aplicación Web cuyo contenido queramos descargar (por ejemplo, Google Reader) y tenemos que “darle al botón” a propósito para que Gears haga algo. En el momento de su lanzamiento, sólo Google Reader estaba habilitado para usar Gears. Y la vergüenza es que los señores de Google se han olvidado de todas las traducciones… para Google Reader sólo funciona si se configura en inglés de EEUU. Vergonzoso, todo sea dicho. Otro truco consiste en que hay que poner el navegador en modo “sin conexión”, no basta con desactivar la conexión así, alegremente.
Otro año en el que no tomaré uvas
Ya van, creo recordar, 6 años de rebeldía contra los atragantamientos y los gritos de gente que, con la boca llena de fruta, te grita que te las comas y que apures. Todas estas cosas que se hacen con una fruta que, por estas fechas, inunda los mercados a precios obscenos.
Tomar 12 uvas en fin de año, teniendo en mente 12 propósitos para el año entrante, es una tradición arraigada en la sociedad española desde la ridícula cantidad de 99 años. Sí. Sin entrar a valorar cuántos años hay que esperar para que un hecho tan tonto (aunque simpático) sea considerado una tradición, conviene contar de dónde sale. Lo cierto es que este tipo de cosas eran mucho más raras de suceder antes de la llegada internet: el que un grupo de personas altamente inteligentes introdujesen una tendencia sencilla y beneficiosa para un mercado en particular (el de la uva) en la masa de la población.
En casa de herrero, cuchillo de palo
Y en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Telecomunicación (ETSIT) de Vigo, correo de papel. Paradojas de la vida, cuando el correo electrónico entraba en los exámenes, y las notas y los apuntes hace años que se cuelgan en la Web, y hace muchos años que la docencia se apoya en plataformas de teleenseñanza como Moodle. Pues sí, si te tienen que avisar de algo, te mandan un ridículo sobrecito certificado a la oficina de correos.
Esto es lo que me ha pasado: 4 años y 1 día después de terminar la carrera, el 21 de diciembre de 2.008, salgo para Vigo a pasar unos días, desde Madrid. El 19 de diciembre de 2.008, una carta certificada sale de la ETSIT a mi dirección postal de Madrid, avisándome de que ya (a partir del mismo día 19 de diciembre) puedo pasarme por la secretaría, de 9 a 14 horas, a por mi título de Ingeniero de Telecomunicación.
Mi título en Vigo. Yo en Vigo. La carta de aviso, camino de Madrid. Mi correo electrónico, vacío. Obviamente, no fui a la secretaría así, por ciencia infusa, porque lógicamente tenía otras cosas que hacer. Pero hubiera podido. Si me hubieran mandado un correo ahora tendría mi título. Por supuesto, también tienen mi teléfono, pero eso ya es mucho pedir.
Y todo eso, cuando la ETSIT me ha mandado frecuentemente cosas al correo electrónico (encuestas de planes de estudios, etc.). Incluso notifiqué mis cambios de dirección postal por correo electrónico. Manda leches, ¿qué les costaría mandarme un correo en vez de imprimir un maldito papel? Ahora tengo, o bien que esperar a Semana Santa, o bien hacer un ¡poder notarial! para que alguien pueda recoger el título en mi nombre, o bien gestionar el envío del título a una Subdelegación del Gobierno de por aquí. Por escrito.
Curioso, ¿verdad?
El corrector ortográfico automático de Word tiene la mente sucia
Quitar Ask.com de la barra de direcciones de Firefox
Esta entrada contiene protestas personales contra Ask.com. Recientemente, y sin saber muy bien cómo, el motor de búsqueda Ask.com se coló en mi navegador Web, y en mi PC en general, de manera que metió barras de búsqueda en los navegadores y se puso como “buscador de rebote” para cuando introdujese una palabra o una dirección errónea en la barra de direcciones. Desinstalé fácilmente las barras de búsqueda y la utilidad en general de mi PC, pero se quedó enquistado en el Firefox, de modo que al introducir en la barra de direcciones algo erróneo, el navegador mostraba una página con resultados de Ask.com.
Busqué en Google maneras de quitar esa redirección de mi navegador, y encontré un blog en el que el autor explicaba cómo quitarlo de Firefox. Se quita así (lo reproduzco porque el blog es en inglés):
- Abre una nueva pestaña de Firefox, y pon en la barra de direcciones about:config.
- Acepta la advertencia de peligrosidad. Busca la entrada keyword.config.
- Pon, en lugar de la URL que verás (de Ask.com), la URL parametrizada de búsqueda de tu motor de búsqueda favorito. No basta con la página principal, tiene que ser la URL que se genera al hacer una búsqueda, sin la palabra clave. Para el caso de Google, esta URL es http://www.google.es/search?q=, ya que si buscamos “coco” en Google.es, lo que vemos en la barra de direcciones es “http://www.google.es/search?q=coco” y una serie de parámetros más, que no son necesarios.
- Sal de la pestaña about:config y prueba a poner una dirección errónea o una palabra.
El autor de ese blog decía “no tengo nada en contra de Ask.com, sólo prefiero los resultados de Google, nada más“. Yo no tenía nada en contra de Ask.com, ni siquiera lo conocía, hasta que se coló en mi casa sin preguntar. Ahora sí algo en contra: todo. Da auténtica vergüenza que sitios medianamente serios (considero los buscadores generales sitios medianamente serios) utilicen este tipo de prácticas ilícitas para obtener ingresos. Porque supongo que Ask.com obtendrá ingresos por cada búsqueda que utilice su motor, por publicidad o por el concepto que sea: como todos. Pues no con mi ayuda sin mi permiso.
Precisamente porque no quiero que por mí llegue nadie a Ask.com, no he enlazado su página en esta entrada.
Agradecimientos a Peter Boyd, de PaperStreet que escribió la entrada que referencio en el blog de esa empresa.
Eso no es API: aparta la pezuña de ahí
Hay varios campos en donde trabajar dentro de “trabajar en temas de tecnología”. Alguno es diciendo cosas, otro vendiendo cosas, otro dibujando entelequias, y hay uno que es hacer que algo funcione.
Si trabajas haciendo que algo funcione, tienes dos opciones para hacer que algo funcione: hacerlo bien y hacerlo mal.
Hacerlo bien te puede llevar más tiempo al principio. Te lleva a ello haber leído mucho, haber probado, haber hecho experimentos, haber sacado conclusiones, haberlas contrastado, haber hecho muchos dibujos para entender cómo funcionan las cosas y, sólo luego, explicarselo a tus “colegas” y meter las manos donde están llamadas para ser metidas. Al final el producto funciona, y funciona bien. Y no sólo eso: está hecho del modo en que debe estar hecho, por lo que es fácil, cuando tiene que hacer más cosas, hacer que haga otras cosas. Y seguramente, tu producto sea compatible con nuevas versiones de aquello que altera, mejora o complementa. Esto, si hablamos de un programa, se llama utilizar las APIs y apartar las manos de todo aquello que no lo es. Las APIs es lo que el inventor de un programa dispone para todos los demás que quieran ampliar, mejorar o alterar el funcionamiento de su programa. Es como el zócalo que tienes para ampliar algo. Te dice: úsame, lo que pongas aquí, funcionará y funcionará bien. Lo que no es parte de las APIs pero es accesible, por la razón que sea, puede desaparecer, cambiar o símplemente dejar de ser accesible.
Hacerlo mal te puede llevar menos tiempo, pero te dará muchísimos problemas. Ves todo lo que está a tu alcance, ves algo que parece ser lo que necesitas, y lo usas. Dejando de lado la pregunta de si forma parte de las APIs o no. Tres versiones más tarde, o una, o ninguna, desaparece. Porque el fabricante de ese programa decide que, internamente, es mejor hacer las cosas de otro modo. En ese momento estás vendido tú, o está vendido el cliente para el que hiciste todo eso, y seguramente intente pringar al proveedor que tenga en ese momento.
Por tu culpa.
Un buen amigo me dijo que no era cuestión de personalizar las cosas. Sí lo es. Usa las APIs, sé buena persona. Si no usas las APIs, alguien te odiará. No es bueno que la gente te odie. Un producto que funciona y está bien hecho no es algo grandioso: es lo que se espera que hagas. No vas a ser mejor por haberlo hecho: vas a ser lo que pone en tu titulación, o en tu nómina. No vas a cobrar más, vas a cobrar lo que mereces. Un producto que funciona pero que está mal hecho es una carnicería. Una basura. No es profesional.
Un cuchillo tiene mango, si lo agarras por el filo, es posible que seas capaz de cortar la comida, pero también puede ser que te cortes. Agárralo por el mango. Aparta las manazas de todo aquello que no sea API: aparta las manos de todo aquello que no tenga pinta de ser lo que deberías utilizar. Deja la navaja de destripar y usa unas sencillas y elegantes pinzas para hacer tu trabajo. Deja el mandil de carnicero y coge una libreta. Te sentirás mejor y la gente agradecerá y valorará como es debido tu trabajo. De otro modo, como no tengas muchísima suerte, la gente que sufra el resultado de tu carnicería te maldecirá.
Inconsistencia laboral
Acabo de dar un curso de formación a profesionales recién incorporados en la empresa en la que trabajo, una consultora tecnológica e integradora de sistemas, multinacional, de 130.000 empleados y unos 13.000 en España.
Todos Ingenieros de Telecomunicación, o Informáticos, salvo una chica de 23 años recién cumplidos, Matemática. Todos sin experiencia, es decir, deberán aprender desde lo más bajo. Ni que decir tiene que para estimar la dificultad de una obra y gestionarla, debes saber qué significa poner piedras y, a poder ser, haber sido albañil durante un tiempecito. Eso es una obviedad para todo el mundo que sepa de qué habla.
Pues ninguno de ellos quiere programar, realmente. Alguno se siente defraudado, incluso, con esa perspectiva aún sabiendo dónde se encuentra. Todos estamos de acuerdo en que la carrera en esta empresa no es de programadores, pero es que ninguno de ellos transige con la programación, ni siquiera ven la programación como una herramienta más de trabajo, potente y versátil (que eso es lo que es) para el Arquitecto de las Tecnologías de la Información.
Claro, con la crisis, consigues arrancar un “si hay que programar, lo hago”. Pero, ¿somos los Arquitectos de Tecnologías de la Información una expecie en serio peligro de extinción?
Y, otra pregunta: ¿en qué piensa la gente cuando escoge una titulación (informática) una especialidad (telemática) o una empresa (consultora de tecnología y sistemas)? En el trabajo no, desde luego.





