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Gabriel Viso

Un blog y un podcast, por Gabriel Viso

Correo electrónico y privacidad: el campo CCO / BCC

Parece mentira a estas alturas de la película estar hablando de esto, pero es necesario. Hablar de privacidad hoy en día está muy de moda, y mucha gente que conozco se echa las manos a la cabeza cuando hablan de Facebook y de Google, pero lo cierto es que la privacidad va mucho más allá y empieza por que cada uno respete la privacidad de los demás al enviar un correo electrónico. No se puede criticar a los demás por jugar con la privacidad de las personas si nosotros, sea por accidente o no, no la respetamos. Y hablo de privacidad tanto en el sentido de proteger la información personal como en el de respetar la propiedad privada, como puede ser la bandeja de entrada del correo electrónico (*). Voy con la lista de consejos y me dejo de palabrerías, creo que la entrada quedará más clara.

El campo CCO / BCC (copia en papel carbón oculta / blind carbon copy) tiene dos funciones valiosas, que son:

  1. Ocultar uno o más destinatarios.
  2. Impedir que las respuestas a todos lleguen a más personas que las que están en copia (“CC”) y en el campo “Para”.

Además, como consecuencia de las anteriores, su pones varios destinatarios en CCO / BCC no se verán unos a otros, es decir, cuando reciban un correo no verán quién más está en el campo CCO / BCC. Gracias a esto no podrán ponerse en contacto entre ellos por culpa tuya o de tu correo.

Si quieres que un correo llegue a un destinatario sin que los demás se enteren, mejor reenvía (RV / FW). Si usas el campo CCO / BCC avisa antes. Supongamos que estás siendo víctima de un abuso de poder de algún tipo y quieres escalar la situación a un responsable. Si decides reenviar el correo a dicha persona, no hay problema y es la mejor opción. Si decides usar el campo CCO / BCC, asegúrate de que la persona a la que vas a copiar de forma oculta lo sabe de antemano para que no responda al correo, llámale por teléfono si es necesario. Especialmente, porque si es una persona ocupada o que consulta el correo con un móvil, el hecho de que esté en copia oculta (“CCO” / “BCC”) puede pasar desapercibido y contestar a todos, exponiendo totalmente el hecho de que has enviado un correo con alguien en CCO. Mejor reenvía.

Si vas a enviar un correo masivo a toda tu libreta de direcciones usa el campo CCO / BCC. Bueno, mejor dicho, lo primero piénsatelo dos veces. Hoy en día el correo electrónico no es algo demasiado vigente para hacer comunicaciones masivas, para eso hay otras cosas ya, llamadas redes sociales. Enviar un chiste a toda tu libreta de direcciones es una estupidez hoy por hoy, y tienes todas las papeletas para que te consideren un spammer (persona que emite correo basura). Enviar tus opiniones políticas por correo a tus contactos en lugar de abrir un blog o colgarlas en el muro de Facebook también está mal porque es disruptivo: irrumpes en su bandeja de entrada con algo que la gente no desea recibir ni leer cuando abre su correo electrónico. Pero si estás en una situación en la tienes que enviar algo valioso, o en la que no puedes usar las redes porque no llegarías a todos los contactos a los que querrías llegar, usa siempre el campo CCO para proteger la privacidad de tus contactosNadie tiene por qué conocer las direcciones de correo electrónico que tienes en la agenda, y tampoco tienen por qué saber a quién más has avisado. Habrá gente de tu agenda que no conozca a tu padre y que no tenga por qué saber su dirección de correo electrónico, y viceversa.

Si vas a enviar un correo a muchos destinatarios, usa el campo CCO / BCC. Si necesitas lanzar una consulta a un grupo grande de gente expertos en cierta materia, y quieres que sólo tú y tu equipo (3 ó 4 personas) recibáis las respuestas para no generar cantidades inmensas de correo no deseado, mete al grupo o a los grupos grandes en el campo CCO. Así, si alguien de esos grupos responde a todos, sólo las personas en CC y en el para lo recibirán. Ejemplo:

De: gabriel@ejemplo.org
Para: gabriel@ejemplo.org
CC: pepe@ejemplo.org; bea@ejemplo.org; patricia@ejemplo.org
CCO: Analistas.Negocio@ejemplo.org; Arquitectos@ejemplo.org; recursos_humanos@ejemplo.org
ASUNTO: Ayuda con la solución XXXX YYYY ZZZZ

<cuerpo del mensaje>

Supongamos que Analistas.Negocio, Arquitectos y recursos_humanos son listas de correos con 100 personas cada uno. Si Gabriel hubiera colocado esas 3 listas de distribución en el campo “Para” o en el “CC”, tendríamos un problema si uno de los integrantes de dicha lista cometiese el error de “responder a todos”. En ese caso, 304 personas recibirán la respuesta y puede estar generando correo no deseado para cientos de personas.

Estando en el CCO, nadie más que Gabriel, Pepe, Bea y Patricia recibirán la respuesta cuando alguien presione “Responder a todos”. Ese es el resultado deseable: cuando una persona en CCO responde a todos, nadie del CCO recibe su respuesta.

Como en cualquier herramienta, es necesario tener en cuenta al receptor de los mensajes y hay que tener en cuenta que a menudo una práctica inocente atenta contra la privacidad de las personas, o contra la calidad de su trabajo. No se puede publicar una dirección de correo de un contacto bajo ningún concepto, y tampoco inundar la bandeja de entrada de alguien con ruido. Todos hemos cometido este tipo de fallos en algún momento, y hay que revisar la forma que tenemos de hacer las cosas y mejorar para no generar odios (inglés).

(*) En este sentido, el correo no deseado atenta contra la privacidad en varios sentidos: porque si no conoces al emisor, es que ha obtenido tu dirección de correo de una forma irregular; porque se está usando tu dirección de correo de una forma que a ti no te gusta (para enviarte basura) y porque ensucia la bandeja de entrada, que es privada.

Social Popurrí – Web social, Web 2.0, red social, cultura 2.0 y demás palabrejas

Ayer estuve investigando un buen rato un aspecto muy técnico de mi proyecto. Llegué a golpe de búsquedas en Google a un artículo bastante bien estructurado y bastante profundo en el tema, que cubrió mis necesidades. Nunca me suelo dar por convencido, así que seguí buscando otro rato más, unos 15 minutos, y llegué a una entrada en un blog que hablaba del artículo que acababa de leer. Lo ponía a caldo: más allá de una crítica de fondo, era una crítica en la forma de suponer al lector conocedor de términos como API (Application Programming Interface, interfaz de programación de aplicaciones) o MVC (Model-View-Controler, [patrón del] Modelo – Vista – Controlador).

Yo, ayer, estaba en contra de dicha entrada porque criticaba un artículo muy técnico, dirigido a programadores y arquitectos de sistemas, por no estar escrito en un lenguaje llano, que pudiese entender cualquiera. Porque faltaba un glosario. Sin embargo, hoy he tenido una sensación muy parecida a la del autor de la entrada en cuestión leyendo unas pocas noticias que trataban de redes socialesWeb 2.0 y Web social, y cultura 2.0 en general.

Y es que para mucha gente, esos términos no tienen todavía un significado claro: forman un popurrí de palabrejas que suenan muy tontas, y que parece que las dicen unos pocos gurús, muy rápido a poder ser, para dárselas de listos. Muchas veces y para mayor vergüenza, esos gurús desconocen lo que hay detrás de esas palabrejas y gracias a ello se genera en internet un murmullo de cancamusa en el que es muy difícil separar la paja del grano. Y que confunde al lector. Lo sé porque me encuentro mucha gente confusa, y si hay gente confusa es que alguien se ha explicado mal, o que hay versiones contradictorias: la gente no se confunde sola.

Me he encontrado que hay quien entiende “Web 2.0” por una Web que no es estática, sino dinámica. Es decir, en el sentido de que tiene un comportamiento fluido y potente a la vista. O, incluso, he llegado a oír que una Web es 2.0… si tiene buscador. En otros casos, simplemente asocian la coletilla de “2.0”, “3.0”,… a una mera tontería que significa “renovada”. Luego está red social. Aunque es más fácil de asimilar, la gente sabe identificar redes sociales, pero no saben definirlas. Es decir, a la pregunta “¿Qué es una red social?” no se responde con “¡Facebook! Facebook es una red social, así que, pues eso”. Cultura 2.0 es algo todavía más incógnito, “¿Cultura 2.0, dices? ¡Cancamusa, humo, tonterías!”. Con ese contexto, muchos artículos, entrevistas y entradas en blogs no consiguen el calado que persiguen entre la sociedad si simplemente hacen una referencia a “la Web social”. Otras veces, con este barullo conceptual las empresas que buscan “estar en las redes sociales” se pierden por el camino porque no tienen instalada dentro de su funcionamiento la cultura necesaria para sacarles todo el partido posible. 

Falta mucho vocabulario y, sobre todo, mucho concepto.

Aunque yo tampoco soy nadie en la materia, me han explicado todos esos términos en algún momento de mi vida reciente. Así que intentaré poner por escrito de una manera más o menos clara los conceptos con los que yo me he quedado (y si consigo atraer los comentarios de alguien más formado que yo, mejor).

Web 2.0 es un conjunto de recursos, tanto técnicos como de diseño, que permite que el contenido del World Wide Web de toda la vida evolucione, para dejar de ser un canal de comunicaciones unidireccional. Es decir: si hacemos una Web tradicional, es como un cartel: hay un(os) señor(es) que escribe(n), y otro(s) que lee(n). Y punto. La Web 2.0 surge cuando permite dejar comentarios, enviar pistas al autor para que investigue, sugerir cosas. La Web 2.0 proporciona al lector una serie de herramientas con las que puede generar una realimentación hacia el publicador.

La Web social es un fenómeno que se produce en aquellos casos en los que estamos ante comunicaciones bidireccionales en formato Web tanto entre publicadores de contenidos y sus lectores, y también entre los propios lectores, y con usuarios de otros servicios, plataformas o Webs. Y que funcionan, es decir: esas conversaciones existen de forma exitosa sobre Webs que son 2.0. Existen conversaciones generadas a partir del contenido, tanto entre los creadores de los mismos con sus comentaristas, tanto entre los propios comentaristas, y entre éstos y los usuarios de otros servicios con los que se pueden establecer referencias. Páginas que van mejorando porque permiten comentarios, relaciones entre comentaristas, que permiten que el autor conteste a sus comentaristas, que permiten que los usuarios puntúen, envíen respuestas, compartan, o incluso editen como en el caso de la Wikipedia. No es nada más metafísico que esto. Eso sí, hay que tener en cuenta que en una Web que tiene carácter social siempre hay un creador de contenidos que los pone a disposición de su comunidad de usuarios para que la critiquen, compartan en otras Webs, comenten, discutan y enriquezcan. Hay un usuario, o facción de usuarios, “fabricantes de información”, y otros que la consumen.

Una red social es algo parecido a lo anterior, a lo mejor un caso particular de lo anterior que se desprende de ello. Pero la diferencia fundamental entre Web social y red social es que en la última son los propios usuarios y no “el fabricante” quien genera el contenido, ni tampoco hay un equipo director que dirige la actividad de la red como un todo. Son los propios usuarios de la red los que generan las tendencias, las corrientes, que se organizan en grupos de intereses comunes a través de mecanismos más o menos sofisticados. Se dispone una plataforma orientada a una determinada actividad (microentradas, fotografía, vídeo, trabajo, amistad/ocio,…) y se deja que la sociedad de usuarios que se unen a ella siga su propio curso. El contenido, tanto propio como el que se genera cuando se comparten enlaces a otros sitios, se genera de forma espontánea con la interacción de unos usuarios con otros.

Cultura 2.0 es lo que las personas tienen que tener para que todo esto funcione. Se dice que alguien o alguna entidad “tiene, o se rige por una Cultura 2.0” cuando, en pocas palabras, las comunicaciones entre los distintos actores ya funcionan de partida en todos los sentidos, sin Web y sin redes sociales de ningún tipo. Cuando, dejando de lado toda burocracia y con mucha humildad, una organización es capaz de generar conversación con sus propios empleados, usuarios, seguidores o clientes, escuchando y debatiendo cualquier cosa que pueda servir para mejorar, aunque sin abandonar sus principios. Alguien que no tenga esta cultura bien arraigada tecnologías aparte, no es capaz de sacar provecho de la Web social o las redes sociales: por mucha cuenta de Twitter y página de Facebook que tenga. Atender al cliente, responder dudas, aceptar sugerencias, hablar al cliente en un lenguaje que sea capaz de entender huyendo de argots, dar soluciones a problemas, rechazarlos cuando no se comportan o no corresponde… en España hay muchas empresas (a veces muy grandes) que desde fuera percibimos que funcionan así, pero hay otras entidades que tienen una cuenta de Twitter pero no contestan en absoluto, como todos sabemos. Las primeras lo hacen bien, las segundas podrían simplemente cerrar sus cuentas de Twitter y páginas de Facebook y Google+: nadie las echaría de menos. Para saber si existe cultura 2.0 en una organización hay que buscar cosas como éstas:

  • Empleados capaces de pensar, por sí mismos, de qué forma su organización puede mejorar, y que tienen libertad de actuación dentro de sus responsabilidades. Empleados incentivados para comentar todas estas mejoras en algún foro.
  • Una jerarquía que desea escuchar lo que sus trabajadores y usuarios tienen que decir al respecto de sus normas y políticas, y que desea tenerlo en cuenta, es decir, que accede al foro donde sus empleados depositan sus comentarios, y los interioriza para ver qué puede poner en práctica de todo ello. Se trata de que la propia organización siempre esté dispuesta a someter a estrés su propia cultura para adaptarse a los cambios en la sociedad. La forma de pensar de los empleados y los clientes cambian con los tiempos, eso es así.
  • Un sector ocupado en escuchar y ayudar a sus usuarios o clientes, y que tiene potestad para decirle al resto la empresa qué es lo que está haciendo mal.

En definitiva, gente que sepa aceptar y valorar que alguien le diga que puede hacerlo mejor.

La cultura 2.0 trata de las organizaciones y las personas, no es un concepto tecnológico, sino cultural (como su nombre indica). La Web social y las redes sociales son instrumentos para ofrecer dicha cultura, y van después.

Bravo, Etxebarría; bravo, Bravo.

En este primer post del año 2012 me apetece compartir una reflexión acerca del programa de Radio Nacional de España que esta madrugada emitió un debate improvisado entre David Bravo y Lucía Etxebarría, y cómo esa improvisación y el carácter de los dos interlocutores echó a perder el fondo, interesante en cualquier caso: la Ley Sinde, el Canon Digital y las modificaciones que el nuevo Gobierno está cursando sobre ellos.

Que quede por delante que respeto al máximo a David Bravo y aunque no lo conozco personalmente me inspira cierta simpatía, y que aunque no conozco la obra de Lucía Etxebarría y desde el desconocimiento personal me inspira cierta antipatía, la respeto igualmente al máximo. También que quede por delante que estoy en contra de la ley Sinde, pero no soy ningún delincuente, al menos no lo soy según el código penal vigente.

Esta entrada se resume en un par de conceptos: si dos interlocutores en un debate se ciñen a exponer aquello de lo que saben, sin alusiones ni increparse, el debate surge por sí solo en el oyente y cada uno saca sus propias conclusiones, y además se van a dormir sin haber oído una sarta de insultos encubiertos, elucubraciones, falacias e interrupciones contínuas. Citando a Francisco Kovacs, muchas veces… “no se trata de opinar: se trata de saber, o no saber”.

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Lo que no esperábamos de BlackBerry ocurrió ayer y está ocurriendo hoy

Y quién sabe por cuántos días más.

No me podía esperar que, además de ser obsoleto y un obstáculo, la infraestructura de BlackBerry fuese en la práctica un punto único de fallo para todos los dispositivos de la región EMEA (Europa, Oriente Medio Middle East— y África).

Si mi opinión es que RIM debería deshacerse de sus servidores BlackBerry Internet Services y BlackBerry Enterprise Server por cuestiones prácticas en su forma de funcionamiento, el día ayer me demostró además que sus centros de datos y su infraestructura troncal tiene puntos únicos de fallo y regiones donde no existe la tolerancia a fallos: si se cae un eslabón del sistema, todo deja de funcionar.

Personalmente, me gusta más la idea de un móvil en el cual cada servicio configurado (cada proveedor de correo, mensajería y resto de aplicaciones) es responsable de su propio nivel de servicio, en contraposición a un móvil en el cual una infraestructura propietaria es un intermediario único con el mundo exterior. No creo que repita con BlackBerry.

A estas horas (casi 18 horas después) todavía no funciona el BlackBerry Messenger. ¿Cuánto tiempo de vida le queda a RIM?

Actualizado: poco después de escribir esta entrada, toda la red se ha vuelto a caer, y además el problema ahora también afecta a América Latina.

¿Será la infraestructura de BlackBerry (Internet Services, Enterprise Server) la causa de la caída de RIM?

Research In Motion es el fabricante de BlackBerry.Llevo casi un año usando una BlackBerry y leyendo mucho acerca de su evolución, su tecnología, su estrategia y los últimos resultados de mercado frente a Android y iPhone (muy malos). Desde antes de empezar con ella, estoy en contacto con mucha gente de muchos tipos: usuarios de BlackBerry, de iPhone y de Android; trabajadores de operadoras móviles, administradores de sistemas e ingenieros como yo, y con ellos hablo mucho de temas de telefonía móvil y smartphones. Tras todo este tiempo, a título personal, he llegado a la conclusión de que, o se abandona la infraestructura de BlackBerry, o éstas mueren.

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