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El “aceite vegetal” y el colesterol

Hace aproximadamente un año, en el reconocimiento médico del trabajo, me encontraron el colesterol alto. Así que me puse a dieta siguiendo unos consejos dados, pero no bajó. La segunda vez me dieron un régimen mucho más detallado y el médico que me atendió (en la Seguridad Social) estuvo un buen rato charlando conmigo para concienciarme de la necesidad de atender al etiquetado de los productos cuando uno tiene el colesterol alto.

Se debe a que muchos productos envasados, como galletas, salsas como la mayonesa, bollería, pan de molde, pan industrial y la práctica totalidad de los snacks (ya desaconsejados de por sí) y aperitivos están hechos con “aceite y grasa vegetal“. Cuando esto es así, comentaba mi médico, es muy probable que tras esa denominación se usen aceites de coco o de palma, que son sumamente perjudiciales para el nivel de colesterol en sangre: el aceite de palma es saturado en una proporción media de un 50%. Es más, investigando me encontré con que estos aceites se suelen usar para el engorde del ganado y para la producción de jabón.

Como yo no soy ganado ni jabón, desde entonces me empecé a fijar y me preocupé bastante cuando la práctica totalidad de todo lo que tenía dentro de mi lista de la compra habitual venía etiquetado como hecho con “aceite y grasa vegetal”. La mayoría de las marcas y “modelos” de mayonesas, de las galletas, del pan de molde (!) son ejemplos. En el supermercado tardé media hora en localizar galletas que especificasen el aceite usado en su composición para cambiar de aceite vegetal a algo saludable, como el aceite de oliva o de girasol. La práctica totalidad de las galletas (incluso las que presumen de cuidar tu corazón, lo cual me parece un atropello y una falta de pudor asqueroso) incorporan “aceite o grasa vegetal”, sin especificar cuál. Las marcas más frecuentes de mayonesa, también, salvo en aquellos productos que presumen de usar aceite de girasol o de oliva. Casi todo lo frecuente lleva aceite o grasa vegetal. O sea, mierda en vena.

Tras 5 meses de dieta y de cuidar lo que como, atendiendo a las proporciones marcadas por el médico y sobre todo a las etiquetas de los alimentos básicos, esos que compramos sin mirar pensando en que “el pan es pan: no tiene colesterol”, mis niveles vuelven a estar en lo normal para mi edad. Y hago énfasis en esto porque, al estar trabajando donde trabajo y haciendo un máster los fines de semana, el ejercicio que hago tiende a cero.

No sé vosotros, pero a partir de ahora yo voy a huir como de la peste de todos los productos que tengan “aceite o grasa vegetal”, así escrito, sin especificar: no merece la pena liarla con el colesterol.

P.D.: Mención especial, por su honradez, merecen las palomitas de microondas. En éstas los fabricantes, al menos, declaran usar aceite de palma. Sin eufemismos.

Cenando en Caracas

Llevo una semana desplazado en Caracas, una ciudad de contrastes donde la comida es igual de cara que en Madrid, pero sin embargo, llenar el depósito de gasolina de un coche cuesta 100 veces menos. Y no exagero: un depósito de gasolina se llena en Venezuela por 3 Bolívares Fuertes, que al cambio son 0,50 €. Es decir, la mitad de lo que se paga en una cafetería barata por un café. ¿Os imagináis?, “–Lleno, por favor. –Medio eurete, caballero”…

Hablando de comida, una de las cosas que me gustan mucho recién llegado (además de la hospitalidad) es lo bien que se come. Pondré algunas entradas contando cómo son los platos que más me gustan. De momento, aquí tenemos el asado negro:

Asado negro

El asado negro (receta) está hecho a base de muchacho en salsa dulce, muy agradable. Muchacho es el redondo de vacuno en España, si no me equivoco; o sea que no: no es un chaval que hayan cazado en un despiste y al horno. A todo esto, si algún lector es de Venezuela, o ha pasado tiempo en Venezuela, que por favor me corrija. Igualmente, si piensa que las recetas que encuentre y enlace no son las mejores, agradecemos cualquier comentario.

Se sirve con plátano frito y arroz blanco, aunque yo también lo he comido con verduras asadas. Si nos gustan las mezclas entre dulce y salado, la verdad es que está muy bueno.