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Gabriel Viso

Un blog y un podcast, por Gabriel Viso

No soy un blogger, pero tengo muchos blogs

Fue un 3 de noviembre de 2004 cuando empecé a escribir en blogs, cuando aún decíamos “bitácoras” o “web log”, así, separado. Ni mucho menos fui de los primeros, pero me jacto muchas veces en comidas y cenas familiares de haber descubierto los blogs a unos cuantos. Sirva de algo, al menos… porque lo que es yo, no he hecho de esto ni una profesión ni una afición, por lo que se ve.

El primero de mis blogs (en blogger) lleva un tiempo cerrado al público. Sólo yo puedo ver cómo las entradas van perdiendo las imágenes que había incluido en ellas, a medida que los servicios donde las alojaba (Picasa, PhotoBucket, Flickr,…) van cerrando, o yo voy cerrando sus cuentas debido a gestiones vergonzosas de incidentes relativos a la privacidad de las cuentas. Está muy abandonado y muchos de los artículos que leo en él, a veces, no recuerdo haberlos escrito. Otros sí, “por suerte”, me gustaría decir. De alguna manera llegó un momento en el que aquello ya no me convencía. Al cabo de un tiempo moví las entradas más “serias” a WordPress y compré mi dominio actual, éste que visitas. Seguía actualizando mi “Bitácora de maquinaciones — Un cúmulo de despropósitos sin hilo conductor” para temas personales, demasiado personales incluso. Opiniones muy discutibles, memes sin ton ni son, críticas; muchas críticas. Porque pensaba hacer de mi blog, del blog bajo mi nombre, un sitio serio, donde publicar artículos tecnológicos como “profesional” de la tecnología que, al parecer, soy. La última entrada de mi primer blog es del 9 de noviembre de 2012. Ahí cerraba un cúmulo de despropósitos sin hilo conductor.

Obviamente no lo conseguí. Lo de mi blog serio, digo. Tuve mis rachas y mis ráfagas; de alguna manera este blog sobrevivió como un teléfono móvil al que enchufas durante 10 minutos justo antes de que agote su batería, lo usas un rato y lo vuelves a dejar languidecer. Llegué a reducir su uso, casi por completo, a generar el feed de mi podcast de tecnología desde dentro, “Bajo la carcasa“. Que, por cierto, irónicamente, está también parado. Lo tengo sustituido por un derivado mucho menos calculado y mucho más improvisado, compaginado con muchos otros temas personales: mi emisora de Anchor.fm, “sobre la marcha“. Eso sí que sigue en pie, pese a mi irregularidad.

En paralelo, en 2015, empecé PItando. Es un blog temático y nada personal, que trata de acercar la tecnología a los niños a través de los no tan niños. ¿Cómo es eso?, me preguntaréis. Pues es algo que enfoqué así porque no sé nada de pedagogía. No sé (creo) dirigirme a un niño o a un adolescente que se despista con el vuelo de una mosca, y captar su atención. Quería divulgar algo de tecnología, en el sentido de “hazlo tú mismo” (lo que sea: programar, electrónica,…), y dirigí el blog a padres, hermanos mayores, tíos, profesores; gente a la que sí podía llegar y que ellos mismos sabrían enganchar a sus niños de alguna forma… o disfrutar los experimentos ellos mismos. Lo pausé, no sé si para siempre, en noviembre de 2016. Estaba preparando mi mudanza a Australia; hacía tiempo, además, que sólo emitía los episodios del podcast: no me daba tiempo a preparar decentemente los experimentos. Por aquel noviembre ya no era capaz ni de hacer guiones decentes, y allí se quedó.

Luego, en marzo de este año llegó Australiando. Éste ya es directamente un podcast: el blog sirve para generar su feed y reunir las pocas notas y fotografías que quiero que salgan reflejados en programas como Podcasts de Apple, Pocket Casts o Podcasts Addict. No escribo, como tal. Pero al menos sigo regularmente y en pocos días llegaré a mi 50 episodio. Incluso me nominaron para un premio de podcasting y quedé finalista, 4º.

Hace un par de semanas le comentaba a mi hermano que tenía que hacer algo con este dominio, pero no sabía qué. Sigo sin saber qué hacer, aunque he cambiado la plantilla. Probablemente improvisaré algo.

Me gusta escribir, pero no sé qué me pasa con los blogs. Abría el artículo diciendo que fui de los primeros en mi círculo, pero sin duda creo que soy el más inconsistente y flojo de todos. Ya veremos qué va pasando.

El dilema de volver a lo simple

Estoy volviendo a lo simple. El mundo, en general, debería volver a lo simple. Pero volver a lo simple te puede aislar, o puede llevar a otras personas a complicar su vida. Es el puñetero dilema del mundo en el que vivimos, que se está volviendo demasiado complicado, y hay que pensar bien si, o dónde, queremos estar o no estar.

De un tiempo a esta parte (los que me seguís en twitter habréis seguido el proceso), he intentado simplificar al máximo mi vida digital si lo queréis ver así, o mi presencia, o mi actividad en las redes sociales. Primero me deshice de Path, luego de Pinterest (a la que volví, pero volverá a caerse de mi actividad más pronto que tarde), la siguieron Tuenti y el gran hito de mi faceta gafaspastas: borré mi cuenta de Facebook. Ayer dí por terminada mi etapa en Blogger aparcando definitivamente el que fue mi primer blog, Bitácora de Maquinaciones, y borré un tumbr que me hice para probar, el de El Perro Langosta. Por el camino también cerré mi cuenta de Viadeo y de Infojobs para centrarme en LinkedIn, y estoy cerrando mi cuenta de iTunes. Y alguna otra he cerrado pero no lo recuerdo.

Lo que trato es de centrarme. Escribir aquí. Interactuar en twitter y Google+ a nivel personal, y en LinkedIn en el plano laboral. Instagram para compartir fotos; de hecho, estoy valorando seriamente cerrar mi cuenta de Flickr.

Sin embargo, sé que esto es demasiado y al mismo tiempo, muy poco. Me explico: para mucha gente se terminará su contacto conmigo. Es “demasiado cerrar” porque no puedo evitar que algunas personas hayan reducido el tiempo que me dedican a ver si hay algo nuevo en Facebook, y no estarán dispuestas a abrirse una cuenta de Twitter o de Google+. Al mismo tiempo, yo pierdo algunos contenidos interesantes de empresas, contactos o eventos que sólo tienen presencia en unas redes sociales concretas. Es “muy poco cerrar”, porque sigo teniendo al menos 5 identidades en redes sociales: twitter, Google, WordPress, LinkedIn, Yahoo!/Flickr.

Supongo que la solución a el problema de las “identidades múltiples” está en que cada servicio tiene su esquema de usuarios y no hay un mecanismo tipo OAuth lo suficientemente extendido. Pero realmente creo que esto sería solamente un alivio sintomático: el problema de raíz está en la cantidad de información que queremos consumir, o que creemos que queremos consumir.

¿Realmente queremos tanto?

Sé transparente en Linkedin

No pongas cosas que no son totalmente ciertas o que pueden ser interpretadas de varias formas. Me explico: Linkedin funciona poniendo tu puesto actual en una empresa, o si no trabajas, qué eres. Eso implica muchas cosas:

  • Si estás parado, no pongas que tu puesto es desempleado y tu empresa el INEM. Eso no va a pasar desapercibido para ninguna empresa empleadora (lo contaba un día estebano, no recuerdo dónde).
  • Si te interesa que te busquen por tus estudios, entonces tu carrera debería estar correctamente enunciada. No es ninguna tontería: enunciar tu titulación de la forma oficial en la sección de estudios, y en el idioma en el que más te interese que te busquen, puede mejorar tu presencia en el buscador de Linkedin. Ingeniero Superior de Telecomunicaciones tiene 2 errores. El primero es que no existen Ingenieros Superiores en España. Hay Ingenieros Técnicos, Ingenieros y Doctores Ingenieros. Sí hay Escuelas Técnicas y Escuelas Técnicas Superiores. Pero Ingenieros Superiores, no. El segundo error es que el nombre es Telecomunicación. Es en singular, y pese a que escribo esto aquí, a veces incluso yo mismo me encuentro corrigiéndome.
  • Tu puesto tiene que existir en la parrilla actual de esa empresa: no trates de dignificarte artificialmente. Es decir: si en una empresa hay Analistas, Consultores y Gerentes, no tiene sentido que pongas “Consultor Senior”, porque eso no existe. Ahí lo que estás intentando es decir cosas que nadie te ha preguntado (todavía) acerca de una estancia prolongada en una categoría en una empresa. Espera a que te pregunten, y más en crisis. A nadie le va a sorprender que en un país con 5.000.000 de parados las carreras profesionales se ralenticen. Ya se sabe: disculpa no pedida, culpa manifiesta.
  • Pon tu puesto primero, y después tu función (o rol). No digas que eres Project Manager alegando que es tu trabajo del día a día, o que han delegado parte de esas funciones en ti, cuando tu categoría dentro de tu empresa es Analista. En cambio, si dentro de tu descripción pones que han confiado en ti (Analista) esas responsabilidades, lo estás haciendo bien.
  • Pon todas las categorías por las que has pasado, y cuida las fechas. Si hace 20 años que terminaste la carrera y desde entonces trabajas en tu empresa y sólo pones tu puesto actual, en Linkedin vas a aparecer como que tienes 20 años de experiencia en ese puesto. Aunque no lo pretendas.

Sé transparente.

Viaje con nosotros: Good job!

Good point, good job, good job!

Good point, good job, good job!

Os juro que al que me diga buen trabajo una vez más lo…

Ayer llegué a las 9:15 a casa después de una jornada de 40 horas, resultado del segundo viaje en menos de un mes a los EE.UU.. Esta vez mi viaje fue debido a un curso de formación obligatorio que tengo una vez por cada categoría profesional en la empresa, y que es requisito indispensable para ascender.

En ese contexto, los profesores y el resto de los alumnos ponen en práctica su hiperglucemia laboral. Ante cualquier pregunta, por tonta que sea, obtienes a cambio tu this is a very good question, “esa es una muy buena pregunta”. Ante cualquier respuesta, se acertada o inacertada, obtienes a cambio tu good point; very good job, actually; good job, good job!, “esa es buena; muy buen trabajo, por cierto, ¡buen trabajo, buen trabajo!”.

En Estados Unidos tienen una técnica psicológica a la hora de valorar la implicación en un trabajo o en un curso, que aquí nos pone colorados de la vergüenza ajena que sentimos. Ante cualquier participación, te halagan hasta la náusea. ¡Buen trabajo, excelente, genial! Todos los extranjeros (asiáticos, europeos, latinoamericanos, …) estamos acostumbrados a que se nos valore por lo que hacemos por encima de las expectativas. Quiero decir, si tú participas en un curso o haces tu trabajo, es lo que tienes que hacer. Se te reconoce en tu sueldo o con un simple “gracias”, y si crees que te deben más cosas, lo que te dicen es que no te equivoques: has hecho aquello por lo que se te paga, es decir, si haces menos te vas a la calle. Sólo si destacas, contribuyes por encima de las expectativas o si das una idea brillante en el proyecto, se te dice “buen trabajo”, o “excelente pregunta”, o “lo has hecho muy bien”. Sólo, precisamente, si lo haces muy bien.

En Estados Unidos, alabarte es la respuesta por defecto.

Eso tiene un doble filo, y en mi opinión, ambos filos son negativos. El primero es que si eres mediocre, para animarte a ser mejor te van a decir “¡¡¡buen trabajo!!!“. Diciéndote eso, realmente no te dicen nada, por lo que te puedes ver con una subida de sueldo del 0% o, directamente, en la calle si hay crisis. Porque con ellos, hacer un “¡¡¡buen trabajo!!!” es no haber hecho nada especial. Mucha gente de otras culturas puede pensar, de buenas a primeras, que lo están haciendo estupendamente perfecto, relajarse y echar a perder su carrera profesional. El otro filo es precisamente que lo especial, si se hace muchas veces, pierde todo su carácter especial. Decir “buen trabajo” de modo gratuíto desvirtúa completamente la frase. Si te dicen “buen trabajo” el 100% de las veces que contribuyes con algo, la frase “buen trabajo” pierde su sentido y su valor: no vale nada. En Europa, que te digan que has hecho un buen trabajo es algo bueno. Una garantía de que estás haciendo lo correcto para subir, crecer, aprender. En EE. UU., es lo estándar. Es que no has metido la pata. Es algo que carece por completo de valor. Si no te dice “buen trabajo” es que te odian en lo profesional, y probablemente te odien con avaricia.

Me quedo con la manera española, es menos infantil. Te dicen bien por lo que está bien, realmente, y mal por lo que está mal, realmente. Y lo que se supone que tienes que hacer (participar, ayudar, trabajar) no es un buen trabajo: es la justificación de tu sueldo. O lo haces, o te vas…

Móviles con cámara sileciosa: en Estados Unidos podrían ser ilegales

mobile-phone-with-camera1En Estados Unidos están planteando hacer el sonido de las cámaras de los móviles obligatorio por ley, es decir: hacer obligatorio que el móvil emita un sonido emulando el obturador de una cámara fotográfica cuando el usuario hace una fotografía.

Normalmente los teléfonos móviles emiten sonidos similares, pero es generalmente posible poner el funcionamiento de la cámara en silencio. Recuerdo haber tenido un Motorola V550 en el que se podía poner la cámara en silencio. Así, el hacer una fotografía con un teléfono móvil puede ser indetectable si se utiliza una postura inocente para disparar (salvo para Bruce Willis en El Caso Slevin). Eso abre las puertas al riesgo a que seamos fotografiados por desconocidos sin nuestro conocimiento. Puede parecer una preocupación vacía porque a lo mejor no somos famosos o no nos importaría ser fotografiados, pero lo cuerto es que hacer una fotografía de alguien sin su consentimiento puede interpretarse como el uso de su imagen sin su consentimiento. Según la ley española, sólo se puede fotografiar a alguien sin su consentimiento cuando se trata de personajes públicos (¿y qué es un personaje público?) o cuando las personas aparecen en una fotografia de modo meramente accesorio. Por lo tanto, si se realiza una foto de una persona sin que se de cuenta podemos estar ante una violación de una ley; concretamente, la ley Orgánica 1/1982.

Por lo visto, en Estados Unidos se lo han planteado y podrían prohibir que un teléfono pueda desactivar el sonido “¡Click!” de su cámara de fotos, ya que los teléfonos son dispositivos fotográficos camuflados. Es decir, puedes sostener el teléfono de mil maneras para hacer una fotografía sin que la gente se dé cuenta.El teléfono no es una cámara, si sostienes un teléfono no se asume que estés fotografiando a alguien. Obligar a que el teléfono “suene” es una manera de anunciar que estás fotografiando a alguien, por si acaso tú no has avisado.

Existen leyes similares ya aplicadas en Corea y Japón. ¿Llegarán este tipo de medidas a España, donde está tan de moda grabar o fotografiar todo tipo de tropelías y colgarlas en la red?

Fuente: TG Daily; foto: Ya Flamin’ Galah!!! 🙂