Menú

Gabriel Viso

Un blog y un podcast, por Gabriel Viso

Windows 10: opinión desde varios puntos de vista

A la fecha de escritura de este artículo, Windows 10 lleva ya unas 3 semanas instalado en millones de ordenadores en todo el mundo, ha sido instalado en múltiples configuraciones y ya ha sido portada en todos los grandes medios tecnológicos, tanto impresos como on-line. En todo este tiempo ha sido objeto de muchas alabanzas impregnadas de mucho dulzor, y también ha sido blanco de muchas críticas no faltas de amargura.

En este artículo os voy a contar mis opiniones, expectativas y demás material puramente subjetivo en muchos aspectos de esta nueva versión de Windows, en varios puntos de vista:

  1. Obtención: cómo Microsoft nos lo ha hecho llegar.
  2. Instalación: la primera barrera o el primer bálsamo que va a impactar en el usuario final es precisamente este proceso.
  3. Privacidad: el foco de casi toda la polémica, y que además nos lo encontramos nada más instalarlo.
  4. Usabilidad y diseño: el blanco de muchas críticas y muchas alabanzas, ¡al mismo tiempo!
  5. Tecnología y retos tras Windows 10.

Esta tabla resume mis opiniones para aquellos que tengáis prisa y no queráis leerlo todo, ya que este artículo es de los que considero “de formato largo”.

TL;DR

Sección Resultado
Obtención de Windows 10 6/10, regular
Instalación de Windows 10 9/10, sobresaliente
Privacidad en Windows 10 3/10, muy mal
Usabilidad y diseño 6/10, regular
Tecnología y retos tras Windows 10 9/10, sobresaliente

Resultado: 6,6/10: bien, pero sin más.

(TL;DR es un acrónimo ampliamente extendido por los blogs en cualquier idioma. Original de publicaciones anglosajonas, significa “Too long; didn’t read” que, traducido al español queda “demasiado largo; no lo leí“).

 

(más…)

La mala educación, o “¡es que son niños!”

Ayer fui al cine, a ver el Hobbit. Al margen de los comentarios de la película, me cabreo mucho cuando voy al cine y me meto en una sala llena de críos maleducados que no hacen más que preguntarle a sus padres, en voz alta, cada cosa de la película.

  • ¿Eso es el Dragón? A ver, nene, un bicho con pinta de lagartija grande, que vuela y echa fuego, y que no es un meteorito ¿qué va a ser?
  • ¿Ese es malo? Un tipo grimoso que se come al protagonista si falla las adivinanzas, ¿te parece bueno? Esto es preocupante: ¡los niños de hoy no saben distinguir entre el bien y el mal!
  • ¿Eso son orcos? Cállate y mira la puñetera película y ya te enterarás.

Así durante dos horas y cincuenta minutos, aproximadamente.

En general me pone de muy mal humor que alguien, ya sea niño o adulto, se ponga a hacer comentarios mientras veo una película que no he visto todavía, y sobre todo cuando hacen comentarios para intentar anticiparse al argumento, haciéndose preguntas como “pero entonces, no entiendo: ¿es que… ?” Si estamos viendo la película y tú no lo sabes, ¿qué puñetas te hace creer que yo voy a saberlo? Pero que lo hagan niños gritando en una sala de cine, con el precio actual de las entradas, y encima con la mirada condescendiente de sus malditos padres al lado, me pone del hígado. ¿Es que no sabemos educar a los niños? En el cine y en el teatro se está uno calladito, o no se está.

Si tus hijos son unos maleducados, quédatelos tú toditos ellos, y déjanos a los demás  tranquilos. “Es que son niños”. No señora, es que usted es una maleducada y una irresponsable, y si no es capaz de mantener a su hijo callado en un sitio donde hay que guardar silencio, no me creo que sea capaz de enseñarle la diferencia entre el bien y el mal: y la prueba es que le pregunten si el Rey Orco es malo, o si Gollum es bueno.

Es de psiquiatra.

¡A cavar zanjas!

P.D.: Feliz 2013.

El dilema de volver a lo simple

Estoy volviendo a lo simple. El mundo, en general, debería volver a lo simple. Pero volver a lo simple te puede aislar, o puede llevar a otras personas a complicar su vida. Es el puñetero dilema del mundo en el que vivimos, que se está volviendo demasiado complicado, y hay que pensar bien si, o dónde, queremos estar o no estar.

De un tiempo a esta parte (los que me seguís en twitter habréis seguido el proceso), he intentado simplificar al máximo mi vida digital si lo queréis ver así, o mi presencia, o mi actividad en las redes sociales. Primero me deshice de Path, luego de Pinterest (a la que volví, pero volverá a caerse de mi actividad más pronto que tarde), la siguieron Tuenti y el gran hito de mi faceta gafaspastas: borré mi cuenta de Facebook. Ayer dí por terminada mi etapa en Blogger aparcando definitivamente el que fue mi primer blog, Bitácora de Maquinaciones, y borré un tumbr que me hice para probar, el de El Perro Langosta. Por el camino también cerré mi cuenta de Viadeo y de Infojobs para centrarme en LinkedIn, y estoy cerrando mi cuenta de iTunes. Y alguna otra he cerrado pero no lo recuerdo.

Lo que trato es de centrarme. Escribir aquí. Interactuar en twitter y Google+ a nivel personal, y en LinkedIn en el plano laboral. Instagram para compartir fotos; de hecho, estoy valorando seriamente cerrar mi cuenta de Flickr.

Sin embargo, sé que esto es demasiado y al mismo tiempo, muy poco. Me explico: para mucha gente se terminará su contacto conmigo. Es “demasiado cerrar” porque no puedo evitar que algunas personas hayan reducido el tiempo que me dedican a ver si hay algo nuevo en Facebook, y no estarán dispuestas a abrirse una cuenta de Twitter o de Google+. Al mismo tiempo, yo pierdo algunos contenidos interesantes de empresas, contactos o eventos que sólo tienen presencia en unas redes sociales concretas. Es “muy poco cerrar”, porque sigo teniendo al menos 5 identidades en redes sociales: twitter, Google, WordPress, LinkedIn, Yahoo!/Flickr.

Supongo que la solución a el problema de las “identidades múltiples” está en que cada servicio tiene su esquema de usuarios y no hay un mecanismo tipo OAuth lo suficientemente extendido. Pero realmente creo que esto sería solamente un alivio sintomático: el problema de raíz está en la cantidad de información que queremos consumir, o que creemos que queremos consumir.

¿Realmente queremos tanto?

Sobre Apple: innovación y apuesta

Hay quien dice que  todo lo que ha hecho Apple son ideas robadas, compradas o burdas copias, y que Apple jamás ha innovado ni ha aportado nada a la industria, y hay quien dice que Android es una copia de iOS, que es el sistema operativo de Apple para su iPhone. Estas dos cosas no creo que sean ciertas, la primera porque muchas veces no se entiende bien la palabra “innovación”, y la segunda porque, sencillamente, no es así.

(más…)

Un clavo saca otro clavo

Los bancos están hundidos. Están hundidos porque estalló una crisis que redujo el valor de sus activos. Es decir, estaban montados en la dinámica de conceder préstamos hipotecarios sobre viviendas. Esos préstamos se concedían a familias que no los merecían bajo ningún punto de vista técnico porque no podrían pagarlos si las cosas venían mal dadas. Sin embargo, mucha gente hinchaba el pecho y proclamaba “que el banco le había dado una hipoteca”, a pesar de que a duras penas podría pagarla en 35 ó 40 años. Sobre todo si reventaba la burbuja en la que se habían convertido los precios de la vivienda en España. Pisos de 3 habitaciones que superaban el medio millón de euros (500.000 €) y que se iban a intentar pagar en 40 ó 50 años.

La burbuja reventó y la gente no pudo pagar. El índice de morosidad subió, se ejecutaron hipotecas y el precio de la vivienda empezó a caer. Los activos perdieron su valor, y ahora mismo, las cuentas de ahorro, depósitos, pensiones y nóminas de los ciudadanos, tengamos hipoteca o no, están en peligro. Porque con esos pasivos (nuestro dinero), los bancos han respaldado esos activos sobrevalorados y destruidos por la crisis (las hipotecas impagadas, los pisos que se han tenido que quedar al ejecutar la hipoteca y que ya no valen nada).

Los bancos me han dado una hipoteca. Tengo una hipoteca para pagar un piso que cuesta 3 veces su valor. El Director de la oficina, que es quien me recibe, me ha dicho que no pasa nada, que se paga. Y yo me lo he creído porque soy un inconsciente.

Y ahora que se consigue una línea de crédito para que los bancos saneen sus cuentas y se salve nuestro dinero, ¿resulta que está mal? Es decir, está bien pedir un crédito a un banco para comprar una casa hipervalorada, que cuesta más de lo que vale, pero no está bien que España pida una línea de crédito para que la banca (que tiene nuestro dinero) se mantenga a flote y que nuestro dinero siga siendo nuestro.

Está mal tener que pedirlo, tener que llegar a esto. Y está mal que los intereses de esa línea de crédito se paguen con dinero público, y está mal que el Estado haga de avalista de los bancos. Pero, mirémonos los ombligos: ¿está bien comprar un piso que no vale lo que cuesta, sin tener ni donde caerse muerto? ¿Está bien especular con la vivienda, comprar un piso para luego vender la hipoteca a medias e irse a uno más caro, y apalancarse así varias veces hasta vivir en un casoplón que no es tuyo?

¿Qué queríamos: un corralito? ¿Era mejor un corralito y perder nuestras cuentas de ahorro con lo poco que tenemos? Claman las voces y dicen que no quieren pagar impuestos para rescatar a los bancos porque de ellos no es la culpa. Os digo una cosa: mía seguro que no es la culpa porque yo vivo de alquiler. Y tú: ¿tienes una hipoteca de un piso que cuesta lo mismo que vale? Pues si tu piso cuesta más de lo que vale y tienes una hipoteca, piensa bien eso de que no tienes nada de culpa en esto.

Espero que con ese dinero de rescate a la banca no se conceda ni una sola hipoteca más. Ni ningún préstamo para comprar cochecitos a no ser que sean para trabajar. Lo que deben hacer es volver a permitir que las empresas se financien para hacer frente a los desfases entre cobros y pagos (30, 60, 90,…), y para que acometan proyectos rentables. Las casas sobrevaloradas y los coches de lujo nos van a pasar factura a todos.